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Un reciente informe de Forbes reveló que Binance controla cerca del 87% del total circulante de USD1, la stablecoin vinculada a World Liberty Financial y asociada a la familia Trump.
Esta concentración, equivalente a unos $4.700 millones sobre un suministro total de $5.400 millones, volvió a encender el debate sobre los riesgos de centralización en el ecosistema cripto y los posibles conflictos de interés entre finanzas y poder político.
La concentración de USD1 en Binance y el riesgo sistémico
La magnitud de la tenencia de Binance supera ampliamente la exposición que mantiene sobre otras stablecoins, donde por lo general concentra entre el 10% y el 20% del suministro total. Para diversos analistas, entre ellos Molly White, este nivel de concentración introduce riesgos estructurales significativos, al otorgar a un único exchange una influencia desproporcionada sobre el destino operativo y financiero de un proyecto cripto.
A estas preocupaciones se suma la falta de claridad respecto a si los fondos corresponden a activos de clientes o a tenencias propias de la plataforma, un punto sensible en términos de transparencia, custodia y gestión de riesgos sistémicos.
Frente a estos cuestionamientos, Changpeng Zhao, conocido como CZ y cofundador de Binance, minimizó el tema. En declaraciones realizadas en X, sostuvo que la elevada presencia de stablecoins dentro del exchange responde de forma natural a su posición dominante en el mercado global.
Sin embargo, este argumento no logró disipar las dudas entre reguladores y analistas, especialmente a medida que el debate comienza a trascender el plano estrictamente técnico y adquiere una dimensión política y regulatoria más amplia.
Incentivos, capital e implicancias políticas
En paralelo a esta concentración, el informe de Forbes vincula el dominio de USD1 en Binance con una serie de incentivos comerciales implementados recientemente. Entre ellos destaca el airdrop de $40 millones en tokens WLFI para usuarios que mantuvieran USD1 en la plataforma, así como la distribución semanal de recompensas, mecanismos que habrían incentivado la retención de la stablecoin dentro del exchange.
A este esquema se sumó la inversión de $2.000 millones de MGX, un fondo respaldado por Abu Dabi, operación que fue liquidada íntegramente en USD1 a pedido de Binance, profundizando aún más la interdependencia entre la plataforma y la stablecoin.
No obstante, el trasfondo excede las estrategias comerciales. Tras el indulto presidencial concedido a Changpeng Zhao en octubre de 2025, luego de haber sido condenado por violaciones a las normas contra el lavado de dinero, y la participación activa de la familia Trump en World Liberty Financial, comenzaron a intensificarse las sospechas sobre posibles intereses cruzados y conflictos de carácter ético y político.
En este contexto, figuras como la senadora Elizabeth Warren calificaron estos episodios como «corrupción», mientras que analistas y especialistas financieros reclaman mayor transparencia sobre quiénes ejercen el control efectivo sobre la emisión, custodia y circulación de la stablecoin.
USD1 y la descentralización bajo presión
A la luz de estos factores, el caso de USD1 reabre interrogantes sobre la resiliencia y la descentralización real del mercado de stablecoins. La situación expone cómo la concentración de activos en pocas manos puede amplificar riesgos sistémicos y reavivar el debate sobre la independencia financiera y los vínculos entre poder político y criptomonedas.
En un escenario marcado por regulaciones cada vez más estrictas y una creciente exigencia de transparencia, la evolución de USD1 y su relación con Binance y la familia Trump podría sentar un precedente relevante para todo el ecosistema cripto.
















