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Coinbase volvió a colocarse en el centro de la escena durante el Super Bowl con un anuncio inspirado en la icónica canción «Everybody (Backstreet’s Back)» de los Backstreet Boys.

Este comercial, que apostó por el formato karaoke y la nostalgia noventera, fue el único spot explícitamente vinculado a las criptomonedas en el evento televisivo más visto de Estados Unidos. Como era de esperar, generó reacciones encontradas tanto entre los millones de espectadores como dentro de la propia industria.

El efecto karaoke y la apuesta por la viralidad

Más allá del impacto visual y del guiño cultural, la campaña refleja una decisión estratégica clara por parte de Coinbase: instalarse en el centro de la conversación cripto frente a una audiencia masiva. El anuncio, cuyo costo se estima en $8 millones por 30 segundos de emisión, mostró la letra de la canción sobre un fondo azul y cerró con el mensaje «Coinbase. Crypto. For Everybody».

Según la compañía, el objetivo fue invitar a los espectadores a formar parte de un movimiento más amplio, fomentando experiencias compartidas y vínculos comunitarios. La propuesta también evocó el recordado spot del código QR flotante emitido durante el Super Bowl de 2022, que se convirtió en un fenómeno viral.

Emilie Choi, presidenta y directora de operaciones de Coinbase, explicó que la campaña fue concebida como una apuesta audaz y sin concesiones, diseñada para captar atención y ampliar la conciencia sobre las oportunidades del sector cripto. El comercial no se limitó al partido, sino que también se proyectó en espacios emblemáticos como Times Square y la Sphere de Las Vegas, ampliando de forma considerable su alcance.

Una recepción dividida y un debate viral en redes

Como suele ocurrir con los anuncios del Super Bowl, la respuesta del público estuvo lejos de ser homogénea y dio lugar a un debate inmediato. Para algunos, como el ejecutivo de marketing Sam Jenks, la campaña resultó controvertida pero efectiva, con la capacidad de fijarse en la memoria colectiva y generar interacción genuina, desde espectadores cantando y riendo hasta gestos de rechazo en reuniones multitudinarias.

Esa polarización se trasladó rápidamente a las redes sociales. En X, las reacciones oscilaron entre elogios a la creatividad del anuncio y críticas que lo calificaron como un típico «cebo y cambio» del sector cripto.

Algunas voces, como la de AJC de Messari, sostuvieron que el spot ejemplificó «por qué mucha gente rechaza a las criptomonedas», acusando a Coinbase de recurrir a la nostalgia como un recurso emocional. También se destacó la coincidencia con un anuncio de T-Mobile que utilizó a los Backstreet Boys para construir su propio jingle, alimentando aún más la conversación.

Impacto mediático y la estrategia de Coinbase

En un contexto donde cada segundo publicitario tiene un valor estratégico, la presencia de Coinbase en el Super Bowl adquiere una dimensión particular. Con más de 100 millones de espectadores y precios récord por espacio comercial, el evento funciona como el escaparate publicitario más codiciado del mundo.

Que Coinbase haya sido el único actor del sector cripto en escena refuerza su intención de liderar la conversación pública sobre las criptomonedas, en un momento en el que la industria busca mayor legitimidad y alcance masivo.

Esta lectura fue respaldada por el propio CEO de la compañía. Brian Armstrong defendió la estrategia en X al señalar que transformar el evento en un karaoke global funciona como «un antídoto contra la polarización y, simplemente, algo divertido». Desde su perspectiva, la publicidad disruptiva cumple un rol clave para que la idea de libertad económica asociada a las criptomonedas conecte con audiencias más amplias y menos técnicas.

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