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En exactamente un mes, el suministro circulante de Bitcoin alcanzará los 20 millones de BTC, un umbral histórico que deja al descubierto una realidad matemática ineludible: solo quedará por minar 1 millón de BTC del total máximo de 21 millones.

El recordatorio llegó de la mano de Jesse Myers, conocido en X como Croesus, quien puso en contexto un dato que suele pasar desapercibido entre titulares de precio y volatilidad diaria. No es un evento técnico menor ni un hito simbólico vacío: es una señal estructural sobre cómo se comportará la oferta de Bitcoin durante las próximas décadas.

Un suministro que ya no crece, solo se desacelera

Desde su génesis en 2009, Bitcoin fue diseñado con una política monetaria rígida y previsible. Cada cuatro años, el llamado halving reduce a la mitad la emisión de nuevos BTC. El resultado es una curva de oferta que se aplana progresivamente.

Al alcanzar los 20 millones de BTC en circulación, Bitcoin entra en una fase inédita: más del 95% del suministro total ya estará emitido, mientras que el 5% restante tardará más de un siglo en completarse. La emisión anual se vuelve marginal y tiende asintóticamente a cero.

Este detalle es clave: aunque aún falte 1 millón de BTC por minar, la percepción de escasez deja de ser futura y pasa a ser presente.

El efecto psicológico de un número redondo

Los mercados no solo reaccionan a flujos y balances, también a hitos mentales. El número 20 millones actúa como un ancla cognitiva potente, especialmente para inversores institucionales y macroeconómicos que analizan Bitcoin desde una óptica de reserva de valor.

A diferencia de otros activos, Bitcoin no puede responder a un aumento de demanda con mayor emisión. Cuando la oferta deja de ser un factor dinámico, todo el ajuste se traslada al precio o a la demanda.

Menos emisión, más dependencia del mercado

Con cada halving, el rol de los mineros también cambia. La red pasa de depender de subsidios de bloque a apoyarse cada vez más en las comisiones por transacción. Este proceso, ya anticipado desde el whitepaper original, se vuelve más tangible cuando la emisión nueva es estadísticamente irrelevante frente al suministro total.

En términos macro, Bitcoin empieza a comportarse menos como un activo emergente y más como un sistema monetario maduro, con reglas fijas y sin margen de intervención.

Un dato técnico que cambia la narrativa

No hay campanas, ni hard forks, ni anuncios oficiales. El paso a los 20 millones de BTC será silencioso, pero profundo. Marca el momento en que la escasez de Bitcoin deja de ser una promesa futura y se convierte en una condición estructural irreversible.

La pregunta ya no es cuántos BTC quedan por minar, sino cómo se comportará el mercado cuando prácticamente ya no queden.

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