La Fontana di Trevi ya no es gratis: Roma empieza a cobrar por lanzar monedas

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La leyenda dice que lanzar una moneda a la Fontana di Trevi garantiza el regreso a Roma. Dos monedas prometen encontrar el amor con alguien de Italia. Tres, incluso, casarse con una persona nacida allí. Durante décadas, millones de turistas repitieron el ritual sin más requisito que acercarse al borde de la fuente.

Eso cambió a partir del 2 de febrero.

Desde esa fecha, quienes quieran aproximarse a la Fontana di Trevi para lanzar monedas deben pagar una entrada de 2 euros. El nuevo sistema busca regular el acceso a uno de los monumentos más visitados de Europa, aunque su estreno dejó escenas tan caóticas como simbólicas: visitantes confundidos, barreras improvisadas y monedas volando desde fuera del perímetro habilitado.

Un símbolo desbordado por el turismo

El gobierno municipal de Roma implementó la medida como parte de su estrategia para gestionar multitudes. Las entradas son obligatorias de 11:00 a 22:00 los lunes y viernes, y de 9:00 a 22:00 el resto de la semana. A partir de las 22:00, las barreras se abren y el acceso vuelve a ser libre.

El primer día del sistema no convenció a todos. Un grupo de turistas decidió no pagar y lanzó monedas desde una posición elevada. Abajo, quienes sí habían abonado se agachaban para esquivar los lanzamientos fallidos. Funcionarios municipales reconocieron que será necesario incorporar patrullas para evitar accidentes.

La Fontana di Trevi, inmortalizada en La Dolce Vita, se convirtió en uno de los puntos más críticos del turismo masivo en Roma. En verano, la pequeña plaza suele estar abarrotada, con visitantes hombro con hombro, helados derritiéndose y botellas de agua rellenándose en la fuente barroca del siglo XVIII, final de un antiguo acueducto romano.

Millones de visitantes, millones en ingresos

En 2025, más de 10 millones de personas hicieron fila para acercarse a la fuente, con picos diarios de hasta 70.000 visitantes, según el alcalde de Roma, Roberto Gualtieri. Las autoridades estiman que el nuevo sistema podría generar entre 6,5 y 20 millones de euros anuales, destinados a mantenimiento y personal.

Además del control de acceso, las normas prohíben comer o beber cerca de la fuente y buscan reducir la actividad de carteristas, habituales en la zona.

Para Alessandro Onorato, concejal de grandes eventos y turismo, la tarifa apunta a frenar el exceso de visitantes. «Si la Fontana di Trevi estuviera en Nueva York, cobrarían US$ 100 para entrar», afirmó durante la presentación del sistema.

No todos los turistas se mostraron molestos. Raúl, visitante argentino, dijo que pagaría sin problemas 2 euros para verla de cerca por primera vez, aunque aclaró que un precio mayor sería excesivo. Minutos después, lanzó su moneda desde fuera de las barreras.

Una tendencia que se extiende por Italia

La entrada paga en la Fontana di Trevi se suma a otras medidas similares en Italia, como las tarifas en horarios punta para excursionistas en Venecia o las restricciones en sitios virales como el balcón de Julieta en Verona y la iglesia de Santa Maddalena en los Dolomitas.

Las monedas recolectadas en la fuente, alrededor de 1,5 millones de euros al año, seguirán siendo donadas a la organización católica Caritas. Las entradas pueden comprarse en línea o mediante códigos QR en el lugar. Los niños menores de cinco años, personas con discapacidad y residentes de Roma están exentos.

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