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Jen-Hsun Huang, conocido como Jensen Huang, nació en Tainan, Taiwán, el 17 de febrero de 1963; es un empresario taiwanés-estadounidense. Huang se graduó de la Universidad Estatal de Oregón, y luego se mudó a California, donde se graduó de la Universidad de Stanford.
Es el cofundador y actual presidente y CEO de la empresa especializada en el desarrollo de unidades de procesamiento gráfico NVIDIA. En 2008, la revista Forbes lo situó en el puesto 61 de los CEO mejor pagados de los Estados Unidos.
En julio de 2024, fue la undécima persona más rica con un patrimonio neto estimado de $118 mil millones. En 2025, su patrimonio neto rondó los $148 mil millones, según Forbes. Actualmente, es el noveno hombre más adinerado de todo el mundo, con un patrimonio de $155.000 millones, según el Índice de multimillonario de Bloomberg.
Los orígenes de Jensen Huang: El camino antes del éxito
Huang, que vivió su infancia en Taiwán y Tailandia, fue enviado con unos familiares a Estados Unidos a los 9 años en busca de mejores oportunidades. No obstante, sus allegados en Washington, confundidos, lo inscribieron en una escuela que parecía ser privada, el Oneida Baptist Institute, que para entonces era más parecido a un reformatorio que a una escuela regular.
Por cierto, de acuerdo con un boletín publicado por esa escuela en 2016, a ambos hermanos se les permitió vivir, comer y trabajar en esa institución, mientras asistían a clases en la Escuela Primaria Oneida.
A propósito, Huang ha relatado su historia durante décadas y, particularmente, expresó: «Los chicos eran realmente duros. Todos tenían navajas de bolsillo y cuando había peleas, no era algo bonito. Los chicos resultaban heridos. Creo que yo era el único chico en la escuela sin una navaja de bolsillo».
Tras su paso por el Oneida Baptist Institute y el reencuentro con su familia en Oregón, Jensen Huang estudió en una escuela secundaria en Beaverton.
Cuando cumplió 15 años, consiguió un trabajo en la cadena de restaurantes Denny’s. Sus tareas incluían lavar platos, limpiar mesas y ser mesero. En realidad, la experiencia adquirida en ese trabajo es una de las razones por las que uno de los hombres más ricos del mundo recomiende trabajar en un restaurante, puesto que «enseña humildad y a trabajar duro».
«Mi primer trabajo antes de ser CEO fue lavar platos y lo hice muy bien», señaló en una plática en la Stanford Graduate School of Business.
Luego, se inscribió en la Universidad Estatal de Oregón, de donde se graduó como licenciado en ingeniería eléctrica en 1984, a los 21 años. Huang también realizó una maestría en la misma materia en la Universidad de Stanford en 1992. En paralelo, estuvo trabajando en distintos roles en compañías tecnológicas como Advanced Micro Deviced (AMD) y LSI Logic.
El empresario que siempre viste una chaqueta de cuero negra, hoy está lejos de vivir en un lugar como el reformatorio que lo acogió en su niñez. Reside en Billionaires’ Row de San Francisco.
Lori Mills y el origen compartido de una visión
Ahora bien, cuando Jensen Huang estaba en la universidad, conoció y formó una relación con Lori. Como dato curioso, Jensen ha contado en varias ocasiones que ella fue su compañera de laboratorio y que le tomó un tiempo convencerla para salir, pero desde entonces han sido un equipo inseparable.
Desde ese entonces y hasta la actualidad, Jen-Hsun y Lori han realizado diversas donaciones a través de la Fundación que lleva el nombre de ambos. Por ejemplo, en 2016, donaron $2 millones para la construcción de un edificio con aulas y dormitorios para chicas.
El origen de la fortuna de Jensen Huang
Tras descubrir su asombro por las computadoras y con la idea de que ese tipo de dispositivos serían usados para el entretenimiento y no solo para el trabajo, Huang comenzó con el sueño llamado NVIDIA en 1993. Empresa que fundó junto con dos amigos, Cris Malachowsky y Curtis Priem, a quienes conoció por suerte, según ha reconocido en diferentes conferencias.
La empresa, con sede en Santa Clara, California, alcanzó la fama como productora de procesadores informáticos para videojuegos, aunque expandió su negocio en 2006, desarrollando arquitectura CUDA. Este movimiento fue visionario, ya que abrió el mercado de chips de NVIDIA mucho más allá del entretenimiento, permitiendo que sus procesadores realizaran cálculos complejos a velocidades sin precedentes.
Esta evolución culminó en lo que hoy conocemos como la revolución de la Inteligencia Artificial. Actualmente, las GPU de Nvidia se consideran el «nuevo oro» tecnológico; son los motores que permiten funcionar a modelos como ChatGPT y otras IA generativas de vanguardia.
En la industria se reconoce una verdad fundamental: sin la infraestructura diseñada bajo la visión de Jensen, la IA moderna, tal como la conocemos, simplemente no existiría.
Al final, el nombre de NVIDIA se conforma por tres elementos. NV, por «next vision», que en español se puede traducir como la visión de lo que viene, VID, una referencia a video, ya que la compañía apostó por el desarrollo de tarjetas gráficas para computadoras; e invidia, que se usa en latín para referirse a la envidia.
Como dato curioso, el logo de NVIDIA es un ojo verde, reforzando esa idea de la «envidia» y la visión constante hacia el futuro.
Pues sí, es una ironía circular que define su trayectoria: lo que comenzó como una pequeña empresa que buscaba despertar la envidia de sus competidores a través de los gráficos, se ha transformado hoy en la compañía más admirada del planeta.
Aquella «visión de lo que viene» se hizo realidad, y Jensen Huang, el joven que lavaba platos en Denny’s y sobrevivió a un internado hostil, ha terminado por construir los cimientos del mundo digital y la inteligencia que gobernará el siglo XXI.

















