Mantente al día con el canal de WhatsApp de CriptoTendencia: Noticias al instante sobre Bitcoin, Altcoins, DeFi, NFT, Blockchain y Metaverso. ¡Suscríbete!

Los mercados no reaccionan únicamente a los datos oficiales. Reaccionan a las tendencias que empiezan a insinuarse antes de que los consensos cambien. En ese terreno se mueve el Truflation Index, una métrica alternativa que, aun siendo ruidosa, suele ofrecer señales tempranas sobre la dinámica real de los precios.

En las últimas semanas, una de esas señales empezó a destacar con claridad: la desaceleración interanual de la inflación medida por Truflation fue rápida y consistente. La tasa year-over-year cayó hasta 1,72%, mientras que el índice core se ubicó en 1,60%.

No es una lectura aislada ni un simple ajuste estadístico. Es un movimiento que merece atención, incluso para quienes no basan sus decisiones en una sola métrica.

Lo relevante no es solo el nivel, sino la velocidad del ajuste, un factor que suele modificar expectativas antes de que cambien los discursos oficiales.

Expectativas, TIPS y el mensaje implícito del mercado

Cuando se superpone la evolución del Truflation con las expectativas de inflación implícitas en los TIPS, el mensaje se vuelve más interesante. A lo largo de 2024 y comienzos de 2025, las curvas de break-even se mantuvieron relativamente estables, incluso cuando los datos oficiales mostraban cierta rigidez.

Ahora el contraste es evidente. Mientras los TIPS sugieren inflación futura alrededor de 2,6%, el Truflation cae hacia niveles claramente inferiores. Esa brecha no confirma una recesión, pero sí apunta a una descompresión de presiones de precios que el mercado todavía no terminó de descontar.

En estos escenarios, el ajuste rara vez llega primero por comunicados o decisiones formales. Suele aparecer antes en precios de activos, rotaciones sectoriales y cambios sutiles en la narrativa macro.

El factor silencioso: productividad, tecnología e IA

La lectura más interesante no está únicamente en el dato, sino en la posible causa estructural. La inteligencia artificial no impacta en la inflación de forma inmediata. Primero actúa sobre eficiencia, automatización, reducción de costos marginales y compresión de tiempos. Luego, lentamente, esos efectos se filtran a precios finales.

Si parte de ese proceso ya empieza a reflejarse en métricas alternativas como Truflation, el mercado podría estar subestimando la magnitud del cambio en productividad que se está gestando. No como un evento puntual, sino como una tendencia de fondo.

Esto no implica que el problema inflacionario esté resuelto ni que el ciclo esté cerrado. Implica que el eje del riesgo macro podría estar desplazándose gradualmente.

Una señal temprana, no una conclusión

No es una señal para anticipar decisiones inmediatas de política monetaria. Tampoco es una confirmación definitiva de inflación controlada. Es, simplemente, una alerta temprana.

Cuando indicadores alternativos, expectativas implícitas y narrativa tecnológica empiezan a alinearse, el foco deja de estar en el dato puntual y pasa a estar en la pendiente. Y hoy, esa pendiente apunta hacia una desaceleración más rápida de lo que muchos modelos todavía asumen.

No es una conclusión, es una observación. Y en los mercados, las observaciones tempranas suelen pesar más que las certezas tardías.

Deja un comentario