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Jamie Dimon, director ejecutivo de JPMorgan Chase, reavivó el debate sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo al advertir que su avance podría producirse a un ritmo difícil de asimilar para la sociedad.

Durante su participación en el Foro Económico Mundial de Davos, el banquero alertó que estos cambios corren el riesgo de ser «demasiado rápidos», y subrayó la necesidad urgente de preparar a los trabajadores y adaptar las políticas públicas para garantizar una transición más equilibrada.

El impacto laboral que anticipa JPMorgan

Durante su intervención, Dimon sostuvo que la inteligencia artificial probablemente reducirá la plantilla de JPMorgan Chase en los próximos cinco años, incluso si la economía global mantiene una senda de crecimiento.

Con más de 318.000 empleados en la actualidad, el banco se enfrenta a un proceso en el que la IA no solo eliminará y transformará puestos de trabajo, sino que también abrirá nuevas oportunidades laborales, según anticipó el propio ejecutivo.

No obstante, Jamie Dimon advirtió que este fenómeno trasciende al sector financiero. A modo de ejemplo, mencionó a los cerca de dos millones de camioneros comerciales en Estados Unidos que podrían ver amenazados sus empleos si la automatización avanza de forma abrupta.

Frente a este escenario, el CEO remarcó la necesidad de una acción coordinada entre gobiernos y empresas para impulsar programas de capacitación y ofrecer apoyo económico a los trabajadores desplazados.

A su juicio, la transición debe ser gradual para evitar tensiones sociales, ya que no puede recaer únicamente en decisiones corporativas. «No se puede despedir a dos millones de camioneros de un día para otro», afirmó.

El dilema entre eficiencia y estabilidad

Jamie Dimon fue contundente al señalar que, si la situación lo exige para preservar la estabilidad social, empresas como JPMorgan estarían dispuestas a aceptar regulaciones que limiten los despidos masivos.

En ese sentido, consideró fundamental anticiparse a los efectos adversos de la IA mediante planes de contingencia que incluyan incentivos a la formación profesional, programas de reconversión laboral e incluso una desaceleración planificada del ritmo de automatización.

Al mismo tiempo, el ejecutivo destacó que el entorno competitivo de la banca ha cambiado de forma estructural. Hoy, las entidades financieras no solo compiten entre sí, sino también con fintechs como Stripe, PayPal o Revolut, que presionan sobre la experiencia del usuario y la eficiencia operativa.

Bajo este escenario, la inversión en inteligencia artificial se vuelve clave para mantener la competitividad. Sin embargo, Dimon advirtió que su adopción no puede limitarse a una mejora tecnológica, sino que también exige repensar la relación con los clientes y los modelos internos de operación.

Un cambio estructural inevitable

Para Jamie Dimon, el impacto de la inteligencia artificial será comparable al de grandes hitos históricos como la imprenta o la electricidad, con la capacidad de transformar prácticamente todos los trabajos existentes.

En el caso de JPMorgan, la tecnología ya se aplica en áreas como gestión de riesgos, prevención de fraude, marketing, atención al cliente y análisis crediticio. De acuerdo con el CEO, esta adopción no solo está modificando la estructura interna del banco, sino también la forma en que los usuarios interactúan con los servicios financieros.

En consecuencia, Dimon sostiene que el verdadero desafío trasciende lo tecnológico y se instala en el plano humano y social. A su juicio, gobiernos, empresas y trabajadores deben anticiparse a los efectos de la IA para lograr que su integración derive en un progreso inclusivo y sostenible.

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