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El temor a una posible burbuja en el sector de la inteligencia artificial no parece intimidar a las grandes empresas tecnológicas. El ritmo de endeudamiento para expandir proyectos vinculados a la IA continúa acelerándose a gran velocidad. Según distintos analistas, esta dinámica podría convertirse en un riesgo relevante tanto para la economía como para el sistema financiero global.

De acuerdo con datos de Moody’s Analytics, citados en un reciente informe de The Washington Post, las empresas tecnológicas están emitiendo bonos corporativos a un ritmo inédito. Solo durante el cuarto trimestre de 2025, estas compañías colocaron deuda por $108.700 millones destinada principalmente a la construcción de centros de datos necesarios para sostener el desarrollo de la IA.

Firmas como Oracle, Meta y Alphabet encabezan la demanda de financiamiento para desplegar infraestructura energética y centros de datos a gran escala. Ambos elementos resultan inseparables: sin sistemas de generación de energía adecuados, los centros de datos no pueden operar. Según el reporte, el último trimestre del año fue el de mayor emisión de deuda corporativa, con un volumen que casi duplicó al del trimestre anterior.

Esta tendencia no muestra señales de desaceleración. Solo durante las dos primeras semanas de enero se emitieron $15.500 millones adicionales. La expansión de la IA se consolida así como una fuente constante de demanda de capital, aunque también introduce riesgos significativos, entre ellos la posibilidad de una sobrevaloración estructural del sector.

Mark Zandi, economista jefe de Moody’s, advirtió que financiar proyectos de alto riesgo mediante deuda puede convertirse en un problema sistémico. «Esto pone en riesgo al sistema financiero en general. Y si el sistema financiero está en riesgo, también lo está la economía», señaló.

Las tecnológicas aumentan dramáticamente la deuda para financiar expansión de la IA.
Estado de la emisión de bonos corporativos para financiar la expansión de la IA. Fuente: The Washington Post/Moody’s.

Los posibles efectos secundarios de la carrera de expansión de la IA

Según Zandi, la emisión masiva de deuda introduce un conjunto de riesgos difíciles de ignorar. Se trata de cientos de miles de millones de dólares destinados a una tecnología cuyo potencial de rentabilidad aún no está completamente probado.

Históricamente, la emisión de bonos corporativos estuvo asociada a sectores de infraestructura pesada. Estos instrumentos suelen financiar proyectos de largo plazo con retornos relativamente estables a lo largo de varios años. Una vez emitidos, los bonos pueden negociarse en el mercado secundario o utilizarse como instrumentos financieros, lo que los convierte en un pilar del sistema financiero tradicional.

En el sector tecnológico, sin embargo, este tipo de financiamiento había sido marginal, ya que no requería grandes inversiones en infraestructura física. La expansión de la IA alteró por completo este escenario. El desarrollo de modelos avanzados exige centros de datos de enormes dimensiones, que a su vez requieren cantidades masivas de energía, obligando a construir infraestructura de generación costosa y compleja.

El problema central es que las empresas tecnológicas concentran una parte sustancial de las ganancias dentro de los principales índices bursátiles. Su transición desde un rol secundario a uno protagónico en la emisión de deuda corporativa implica que una porción creciente del crecimiento económico se apoya sobre una base cada vez más apalancada.

De este modo, la posible burbuja de la IA incorpora un componente adicional de fragilidad financiera que podría amplificar sus efectos en caso de un ajuste brusco.

¿Es rentable la inteligencia artificial?

Pocos cuestionan hoy la relevancia estratégica de la inteligencia artificial. Desde aplicaciones sociales y culturales hasta aspectos vinculados a la seguridad nacional, su desarrollo resulta clave. Sin embargo, el modelo actual de expansión plantea dudas sobre su sostenibilidad económica, especialmente si países como China continúan reduciendo los costos de desarrollo de forma agresiva.

Algunas voces críticas subrayan que la rentabilidad debería ser una preocupación central para los inversores. Si la IA y las empresas que la impulsan son tan rentables, ¿por qué recurren de forma creciente a la emisión de deuda para financiarse?, se pregunta el capitalista de riesgo Paul Kedrosky.

Es cierto que la deuda permite obtener recursos sin diluir la participación accionaria. No obstante, esto no resuelve el interrogante de fondo. El principal riesgo de endeudarse sin un flujo de ingresos suficientemente sólido es que el servicio de esa deuda exige entradas de capital constantes y crecientes. En ese contexto, aumenta el temor de que nuevas emisiones se utilicen para cubrir obligaciones previas, generando una dinámica difícil de sostener a largo plazo.

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