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Espacio patrocinadoEl Fondo Monetario Internacional (FMI) elevó su pronóstico de crecimiento económico para China en 2026 hasta el 4,5%, en un contexto marcado por la tregua comercial alcanzada con Estados Unidos y la implementación de nuevas medidas de estímulo por parte de Pekín.
Esta revisión al alza, de 0,3 puntos porcentuales frente a la estimación anterior, refleja tanto la moderación de las tensiones arancelarias como el giro estratégico de China en su modelo exportador, factores que han contribuido a mejorar las perspectivas de la segunda mayor economía del mundo.
La tregua comercial impulsa la economía china
En este contexto de distensión comercial, el acuerdo alcanzado el 1 de noviembre de 2025 entre los presidentes Xi Jinping y Donald Trump representó un punto de inflexión para el comercio bilateral.
A partir de ese entendimiento, la suspensión de los aranceles recíprocos durante un año redujo la tasa arancelaria efectiva sobre los productos chinos exportados a Estados Unidos del 37,1% al 29,3%, aliviando la presión sobre el sector exportador y facilitando un mayor acceso al mercado estadounidense.
Además del alivio arancelario, el FMI destaca en su informe la capacidad de China para diversificar sus mercados de exportación. En paralelo, las ventas a África crecieron un 25,8% en 2025, mientras que los envíos a la ASEAN aumentaron un 13,4% y a la Unión Europea un 8,4%.
Con este desempeño, dichos avances compensaron parcialmente la caída del 28% en las exportaciones chinas hacia Estados Unidos y pusieron de relieve la resiliencia del modelo exportador chino.
Las advertencias del FMI sobre el crecimiento
Pese a la mejora en las previsiones, el FMI advierte que el panorama económico de China sigue condicionado por desafíos estructurales de fondo. En particular, la debilidad de la demanda interna y la persistente crisis del sector inmobiliario continúan limitando el potencial de crecimiento a medio plazo.
Esta presión se refleja en el mercado de la vivienda, donde los precios en las principales ciudades han caído un 10,4% desde sus máximos y encadenan 41 meses consecutivos de descensos. En este contexto, Morgan Stanley anticipa una corrección adicional de entre 2% y 3% a lo largo de 2026.
Al mismo tiempo, el índice de confianza del consumidor se mantiene por debajo de 100 desde hace 40 meses, evidenciando la cautela de los hogares ante el contexto económico.
Por ello, el FMI recomienda a Pekín avanzar hacia un modelo de crecimiento más orientado al consumo interno, menos dependiente de las exportaciones y el sector inmobiliario, para garantizar una recuperación sostenible.
El escenario global que acompaña a China
En el contexto internacional, el FMI también revisó al alza la previsión de crecimiento global al 3,3% para 2026, en parte gracias a la inversión continua en inteligencia artificial y a la adaptación de las empresas frente a las disrupciones comerciales.
Dentro de este escenario, Estados Unidos mantendría un ritmo de expansión sólido, con un crecimiento estimado del 2,4%. El desempeño estaría respaldado por la inversión en tecnologías avanzadas y por un marco fiscal más favorable.
En conjunto, la actualización del FMI subraya la importancia de la tregua comercial y de las políticas de estímulo para la segunda mayor economía mundial, al tiempo que recuerda la necesidad de abordar los desafíos internos para consolidar el crecimiento a mediano plazo.

