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El mercado de criptomonedas cerró 2025 con una señal clara: la etapa dominada por la especulación episódica quedó atrás. El último Research Review de Binance muestra un ecosistema que, aun bajo alta volatilidad macro y geopolítica, avanzó de forma consistente en regulación, infraestructura y adopción institucional. El resultado no fue un año de rendimientos lineales, sino de consolidación estructural.

La capitalización total superó los 4 billones de dólares en su punto máximo, con un rango amplio de oscilación que reflejó tensiones monetarias y comerciales. Aun así, el foco del mercado se desplazó: se premió la infraestructura confiable, la generación de ingresos recurrentes y el cumplimiento normativo, por encima de narrativas de corto plazo.

Bitcoin consolida su rol macro, no especulativo

Durante 2025, Bitcoin alcanzó un máximo histórico cercano a los 126.000 dólares, pero lo relevante no fue el precio, sino la calidad del flujo. La demanda se canalizó principalmente a través de vehículos regulados.

Los ETFs spot de BTC en Estados Unidos acumularon más de 21.000 millones de dólares en entradas netas, mientras que las tesorerías corporativas superaron 1,1 millones de BTC, cerca del 5,5% del suministro total. En paralelo, la red reforzó su seguridad con un aumento del 36% en la dificultad minera y un récord histórico en tasa de hash.

La lectura estratégica es clara: Bitcoin se comporta cada vez más como un activo macro con infraestructura institucional, aun cuando la actividad on-chain base se modere.

DeFi entra en su fase de madurez financiera

El ecosistema DeFi dejó atrás el crecimiento basado en incentivos. El valor total bloqueado se mantuvo estable en torno a 124.400 millones de dólares, pero los ingresos alcanzaron 16.200 millones anuales, niveles comparables a instituciones financieras tradicionales.

Un punto clave fue el avance de los activos del mundo real. El TVL en RWA alcanzó 17.000 millones de dólares y superó al de los DEX, impulsado por tesorerías tokenizadas y acciones digitales. Los ingresos mensuales de DeFi marcaron un récord de 1.650 millones de dólares, según DeFiLlama y Binance Research.

Esto confirma un cambio de paradigma: menos promesas, más modelos de negocio sostenibles.

Stablecoins: la infraestructura silenciosa del sistema

Las stablecoins se consolidaron como capa de liquidación global. Su capitalización creció 50% interanual y superó los 305.000 millones de dólares. El volumen diario alcanzó 3,54 billones y el anual llegó a 33 billones, más del doble del volumen procesado por Visa.

La regulación en EE. UU. y la competencia entre emisores reforzaron su legitimidad como infraestructura financiera, no solo como puente cripto-fiat.

Layer-1, Layer-2 y el foco en monetización real

En el plano tecnológico, el mercado priorizó sostenibilidad. Ethereum mantuvo el liderazgo en desarrollo y DeFi, aunque bajo presión por la compresión de tarifas. Las soluciones Layer-2 concentraron más del 90% de la ejecución, redefiniendo la economía del ecosistema.

Solana avanzó en uso y acceso institucional, mientras que BNB Chain se destacó como el ecosistema con mejor desempeño del año, apoyado en adopción, bajos costos y eficiencia operativa.

2026: utilidad, regulación y automatización

De cara a 2026, Binance Research anticipa un entorno político más favorable, con posibles estímulos y desregulación selectiva que impulsen el apetito por riesgo. Los sectores con mayor potencial no son narrativos, sino funcionales: PayFi (convergencia entre wallets y neobancos), institucionalización de mercados y uso de inteligencia artificial para automatización y confianza.

La conclusión estratégica es contundente: el ecosistema avanza hacia una adopción masiva segura, regulada y centrada en utilidad recurrente. El capital ya no persigue promesas, sino sistemas verificables, escalables y con ingresos sostenibles.

Para Mesa de Estrategia, 2026 no se trata de anticipar el próximo hype, sino de identificar qué infraestructuras están listas para sostener el próximo ciclo completo.

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