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Las perspectivas para el mercado de criptomonedas en los próximos años son de gran magnitud. Actualmente, son pocos los analistas que discrepan con la idea de que estos activos podrían experimentar una revalorización significativa. Sin embargo, existe un factor estructural que a menudo pasa desapercibido: el impacto de las herencias.

Según el ejecutivo de Galaxy Digital, Zac Prince, en los próximos años aumentará de forma sostenida el número de inversores conservadores que saldrán de escena.

Estos transferirán sus patrimonios a nuevas generaciones de inversores, mucho más familiarizadas con activos vinculados a la innovación y la tecnología. De este modo, una porción relevante de los capitales acumulados por inversores de vieja escuela podría terminar engrosando la capitalización del mercado cripto.

Durante una entrevista en el podcast The Milk Road, Prince señaló que las tendencias demográficas jugarán un papel determinante en la adopción de activos digitales. Este proceso colocaría a los inversores minoristas en el centro de una nueva etapa, en la que la capitalización de las principales monedas digitales podría expandirse de manera acelerada.

Para el ejecutivo, el mercado de criptomonedas se encuentra preparado para absorber esa migración de capitales que hoy permanecen inmovilizados en carteras tradicionales. Antes de pasar a manos de los herederos, esas grandes fortunas rara vez habrían considerado una exposición significativa a activos vinculados con la era de la blockchain, salvo contadas excepciones.

Pero con la salida de escena de estos inversores, la nueva generación podría canalizar una parte sustancial de esos capitales hacia el ecosistema cripto, insiste Prince.

El impacto sobre el mercado de criptomonedas

Las declaraciones de Prince adquieren mayor relevancia al observar las magnitudes de capital involucradas. De acuerdo con datos del UBS Global Wealth Report, cerca de $83 billones se transferirán en forma de herencias durante los próximos 20 a 25 años.

De ese total, aproximadamente $74 billones corresponderán a transferencias hacia nuevas generaciones, es decir, herederos directos. En tanto, unos $9 billones se transferirán entre cónyuges como resultado de matrimonios, fallecimientos u otras circunstancias. Cabe señalar que estas cifras corresponden a estimaciones globales.

En el caso específico de Estados Unidos, el país concentraría alrededor de $29 billones de ese total, según el informe. Brasil ocupa el segundo lugar con $9 billones, seguido por China con $5.6 billones. Un aspecto llamativo de esta transferencia masiva es que no guarda una relación directa con el PIB ni con el tamaño de la población.

Italia es un ejemplo claro de esta dinámica. A pesar de contar con aproximadamente la mitad de la población de Japón y cerca de un 60% de su PIB, su proyección de herencias es superior. Esto se explica por una mayor cultura de ahorro y por un acceso relativamente menos restrictivo a la vivienda entre generaciones.

Un desglose del posible impacto en las criptomonedas

Según encuestas y datos de firmas como VanEck y Grayscale, los inversores jóvenes de entre 21 y 43 años proyectan asignar entre un 14% y 17% de sus patrimonios a activos digitales.

Esto permite trazar estimaciones aproximadas tomando como base la porción más relevante de las herencias, es decir, los $74 billones destinados a nuevas generaciones. En un escenario conservador, si solo el 5% de estos fondos se destinara al mercado de criptomonedas, el flujo alcanzaría unos $3.7 billones.

Un escenario intermedio contempla una asignación del 10%, lo que representaría alrededor de $7.4 billones. En tanto, una proyección más optimista eleva la asignación al 15%, equivalente a unos $11.1 billones.

Para dimensionar estas cifras, basta recordar que la capitalización total actual del mercado cripto ronda los $3.1 billones. Además, estos flujos se distribuirían a lo largo de un período de 20 a 25 años, lo que implicaría ingresos teóricos anuales de entre $150.000 millones y $450.000 millones.

Si se aplica el multiplicador real de capital de Bitcoin, que tiene en cuenta su escasez estructural, y se considera que cada dólar adicional puede traducirse en un crecimiento de entre 3x y 10x, el potencial resulta considerable.

En este marco, si apenas el 1% de las herencias globales se dirigiera a BTC, el flujo ascendería a $830.000 millones. Bajo este supuesto y considerando los efectos del multiplicador, esto podría traducirse en un precio cercano a los $310.000 por moneda.

A este fenómeno se refiere Prince cuando define a las herencias como uno de los grandes motores futuros del mercado de criptomonedas.

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