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Ripple, la compañía detrás de la criptomoneda XRP, vuelve a captar la atención del mercado financiero global ante la posibilidad de una oferta pública inicial en 2026.
Analistas del sector la ubican entre los principales candidatos a debutar en bolsa el próximo año, con una valoración estimada cercana a los $50.000 millones, lo que la situaría junto a grandes firmas tecnológicas y fintechs en la carrera por una de las salidas a bolsa más relevantes.
No obstante, la propia dirección de Ripple ha descartado que exista, por ahora, un plan concreto o un calendario definido para ese eventual lanzamiento.
Ripple como posible protagonista del mercado de IPOs 2026
Recientes comparativas de datos del mercado y visualizaciones de la industria colocan a Ripple entre las compañías privadas de mayor tamaño que podrían cotizar públicamente en 2026.
Según estas proyecciones, Ripple figura en el noveno lugar en la lista de empresas más grandes con potencial de IPO, con una valoración estimada alrededor de $50 mil millones.
Este ranking incluye nombres de gran peso como SpaceX, OpenAI, ByteDance o Stripe, lo que da una idea del tamaño y la relevancia que Ripple podría alcanzar si decide dar ese paso.
Los analistas señalan que este impulso se debe a factores como el crecimiento de las alianzas bancarias de Ripple, la expansión de sus servicios de pagos y la consolidación de ingresos recurrentes que apoyan su propuesta de valor más allá de la especulación en criptomonedas.
Asimismo, la empresa ha fortalecido sus estructuras internas de gobierno y reporte financiero, una señal común entre las compañías que se preparan para salir a bolsa.
La postura de la dirección de Ripple y el contexto regulatorio
En contraste con la especulación del mercado, la dirección de Ripple ha sido clara al señalar que no existen planes ni cronogramas definidos para una oferta pública inicial en el corto plazo.
Tanto la presidenta de la compañía, Monica Long, como el CEO Brad Garlinghouse, han reiterado que Ripple se encuentra bien financiada y que no necesita acudir a los mercados públicos para obtener capital, aunque reconocen que una eventual IPO podría evaluarse en el largo plazo.
Esta postura difiere de la narrativa de muchos inversores, quienes ven una posible salida a bolsa como un catalizador clave para la adopción institucional y la integración de XRP en sistemas financieros más amplios, especialmente en un contexto regulatorio más claro en Estados Unidos tras años de disputas con la SEC.
Implicaciones para XRP y el ecosistema cripto
La posibilidad de una oferta pública inicial de Ripple trasciende a la compañía y se proyecta sobre el ecosistema financiero en su conjunto. Por un lado, una eventual cotización con una valoración elevada podría abrir una nueva vía de participación para inversores institucionales y tradicionales interesados en la tecnología blockchain y en los pagos transfronterizos.
Al mismo tiempo, la percepción de XRP como un activo ligado a pagos y liquidez podría fortalecerse si Ripple adopta una estructura propia de los mercados públicos.
En paralelo, el debate en torno a una posible IPO alimenta las expectativas sobre la evolución del ecosistema cripto hacia una relación más estrecha con los mercados financieros tradicionales.
Este proceso ya ha sido explorado, o se encuentra en marcha, por otras compañías del sector como Kraken o BitGo, que han avanzado en registros y documentación vinculados a eventuales salidas a bolsa.

















