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Espacio patrocinadoEl Banco Popular de China sumó otras 30.000 onzas troy de oro a sus reservas en noviembre, completando 13 meses consecutivos de acumulación.
Con esta compra, Beijing eleva sus tenencias a 74,12 millones de onzas (2.305,6 toneladas), una cifra que ya la ubica entre los mayores poseedores de oro del mundo, solo detrás de Estados Unidos, Alemania y algunas naciones europeas. La tendencia no es reciente: comenzó en noviembre de 2024 y desde entonces no se ha detenido ni un mes.
Más allá del dato operativo, el patrón revela algo más profundo: China está modificando la arquitectura de su poder monetario.
Qué significa realmente esta acumulación
Oficialmente, Beijing justifica las compras como parte de una estrategia para diversificar reservas extranjeras y reducir la dependencia del dólar estadounidense. Es una explicación cierta… pero insuficiente.
Lo que está en juego es la capacidad de China para resistir sanciones financieras, fortalecer al yuan en negociaciones multilaterales y posicionarse para un sistema económico global donde el oro vuelve a ganar centralidad como activo monetario.
La señal es clara: mientras Occidente debate la «transición energética», China ejecuta la «transición monetaria».
El oro no declarado: la parte del iceberg que no vemos
Los analistas llevan años señalando que las cifras oficiales no representan el total real. Las estimaciones de Société Générale sugieren que, sumando las compras no reportadas, China podría adquirir hasta 250 toneladas de oro en 2025, lo que equivaldría por sí solo a más de un tercio de toda la demanda proyectada de los bancos centrales del mundo.
Esta práctica no es nueva: China suele registrar grandes aumentos en sus reservas después de largos períodos de silencio. Es una política deliberada, diseñada para evitar alterar el mercado mientras acumula posiciones estratégicas.
Si los analistas tienen razón, la escala real del movimiento podría ser mucho mayor de lo que el mercado descuenta.
El nuevo tablero monetario
En paralelo, los bancos centrales globales compraron 53 toneladas en octubre, el valor mensual más alto de 2025. Las acumuladas ya suman 254 toneladas, consolidando al año como uno de los más intensos en acumulación estatal de oro en el siglo XXI. Polonia aumentó su asignación del 22% al 30% de las reservas en formato oro. Brasil, Turquía y Uzbekistán también ampliaron posiciones.
El oro vuelve a ser el ancla. China lo sabe, lo anticipa y actúa antes que los demás.
