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Espacio patrocinadoLa revolución creativa ya comenzó. En uno de los paneles más inspiradores de LABITCONF 2025, artistas y emprendedores culturales analizaron cómo la Web3 está transformando los cimientos de la propiedad intelectual, la distribución del arte y el vínculo entre creadores y comunidades.
Lejos de hablar solo de tecnología, el debate giró en torno a una idea más profunda: la soberanía creativa. La Web3, coincidieron los panelistas, no solo abre nuevas herramientas, sino que inaugura un paradigma donde los artistas recuperan el control sobre sus obras, eliminan intermediarios y construyen economías propias sostenidas por sus seguidores.
El arte como puerta de adopción masiva
Los participantes destacaron el poder del arte como vía natural hacia la adopción de la Web3. En un mundo saturado de discursos técnicos, la música, el cine o la performance logran conectar con las emociones y crear comunidad. La descentralización, señalaron, tiene un enorme potencial cuando se combina con la creatividad y la colaboración.
Imaginemos -dijeron- que cada entrada de un concierto fuera un token único, que cada fotografía o video compartido por los fans generara recompensas automáticas, o que los propios espectadores pudieran participar del éxito económico de sus artistas favoritos. Ese modelo, basado en transparencia y trazabilidad, acerca la blockchain al público sin necesidad de tecnicismos.
Sol Siete: soberanía y disrupción en la industria musical
La artista argentina Sol Siete, de MusicaW3, ofreció una de las reflexiones más contundentes del panel.

Reconoció que todavía falta regulación clara en materia de derechos de autor dentro del entorno Web3, pero subrayó que los beneficios ya visibles -como los pagos automáticos y la autonomía financiera- representan un cambio radical.
«Qué importante que un músico no dependa de una plataforma o una entidad para recibir su dinero. Es suyo, es su obra. La industria musical es una de las más injustas, con demasiados intermediarios», afirmó.
Sol comparó la situación con la del cine y cuestionó los modelos de reparto actuales: «Encima que te pagan poco, tardan meses y te dan apenas un 10%. Por eso necesitamos una tecnología trazable, transparente y soberana».
La artista cerró con una advertencia: la Web3 es una hoja en blanco que no debe repetirse con las viejas estructuras del pasado. «La industria está corrompida y obsoleta. Este es el momento de escribir algo nuevo antes de que intenten hacerlo por nosotros».
El futuro pertenece a los creadores
El mensaje final fue claro: la Web3 no es solo una evolución tecnológica, sino una oportunidad histórica para redistribuir el poder cultural. En lugar de esperar a que las plataformas definan las reglas, los artistas pueden ahora definir su propio camino.
LABITCONF 2025 dejó una certeza: la verdadera revolución Web3 no está en el código, sino en la creatividad que lo impulsa.

















