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Una proporción creciente de inversionistas minoristas está recurriendo a ChatGPT para plantear preguntas como «¿qué acciones debería comprar?» y recibir sugerencias automatizadas.
Esta tendencia no solo refleja la democratización del acceso al análisis financiero, sino que también está actuando como catalizador del crecimiento del mercado de robo-advisors (asesoramiento automatizado).
De acuerdo con Reuters, el sector podría pasar de $61.75 mil millones en ingresos en 2024 a $470.91 mil millones en 2029.
La IA está transformando el consejo financiero
El informe señala que aproximadamente 1 de cada 10 inversores minoristas ya utiliza chatbots como ChatGPT para recibir recomendaciones sobre acciones. En una encuesta de eToro, cerca del 50% de los encuestados afirmó estar dispuesto a usar herramientas de IA para decisiones de portafolio, y el 13% ya lo hace.
Este uso creciente no se limita a usuarios individuales: profesionales del sector financiero también experimentan con estas herramientas. Jeremy Leung, exanalista de UBS, comentó que emplea ChatGPT como apoyo para replicar procesos analíticos tradicionales, aunque reconoce sus limitaciones al no contar con acceso a datos de pago o cubrir profundidad analítica completa.
El auge de los robo-advisors se apoya en la IA, lo que permite escalar recomendaciones personalizadas a menor costo. Herramientas algorítmicas pueden monitorear múltiples variables casi en tiempo real, lo que incrementa la competencia.
Sin embargo, expertos advierten que modelos genéricos como ChatGPT pueden cometer errores: citar fechas incorrectas, depender excesivamente de datos históricos o seguir narrativas sesgadas. Estas fallas resultan riesgosas si los usuarios tratan las respuestas como «oráculos financieros» sin supervisión humana.
Potencial de mercado y posibles escenarios
Según las estimaciones de Research and Markets citadas por Reuters, el mercado global de robo-advisory podría crecer casi 600% en cinco años, al pasar de $61.75 mil millones a $470.91 mil millones en ingresos.
Por otro lado, un experimento realizado en 2023 pidió a ChatGPT seleccionar una canasta de 38 acciones con criterios de calidad (deuda, crecimiento sostenido, ventaja competitiva). Esa cartera, que incluía compañías como Nvidia y Amazon, habría superado fondos populares del Reino Unido por unos 19 puntos porcentuales en rendimiento.
Pero el crecimiento también implica riesgos. En momentos de caída del mercado o eventos abruptos, la ausencia de juicio humano puede hacer que las recomendaciones automáticas sean peligrosas. Los inversionistas que usen ChatGPT deben estructurar bien sus prompts, exigir fuentes verificables y evitar depender ciegamente de las respuestas.
Además, la calidad de los datos de entrada es crítica: si la IA no accede a información propietaria (bases de datos pagadas, análisis internos), su visión será parcial. La supervisión regulatoria y la gestión del riesgo serán determinantes en la evolución del ecosistema.
¿Hacia dónde va el robo-advisory con IA?
El crecimiento del uso de ChatGPT para decisiones de inversión marca una transición cultural: el análisis financiero, antes reservado a instituciones con grandes recursos, empieza a estar al alcance de muchos. Aunque no reemplazará al humano, puede actuar como una herramienta de soporte poderosa.
La clave del éxito estará en combinar la IA con supervisión humana, buenas prácticas de gestión de riesgo, transparencia de modelos y responsabilidad. Si estos elementos se integran de manera efectiva, el robo-advisory potenciado por IA podría redefinir el acceso al asesoramiento financiero y cambiar quién puede invertir con criterios sofisticados.

















