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Colombia se ha consolidado como uno de los países más activos en el ecosistema cripto de América Latina. En 2024 se ubicó en el puesto 32 del ranking global de adopción de Chainalysis, avanzando desde la posición 45.
El factor diferencial de Colombia es el cruce entre remesas, banca tradicional y nuevos modelos DeFi. En 2024, el país recibió USD 9.500 millones en remesas, de las cuales cerca del 2 % ya se procesa vía criptomonedas. La startup Tropykus, especializada en préstamos descentralizados, y exchanges locales como Panda Exchange o Movii han impulsado el uso cotidiano de stablecoins como USDT.
La gran novedad es el ingreso de la banca: en marzo de 2025, Bancolombia lanzó Wenia, la primera plataforma de activos digitales de un banco en el país. Su producto estrella es la stablecoin COPW, respaldada 1:1 con pesos colombianos y diseñada para pagos inmediatos y transferencias locales. Este movimiento posiciona a Colombia como pionero regional en integración bancaria y stablecoins nacionales.
Además, la Universidad Javeriana lanzó un programa piloto de tokenización de matrículas y servicios, mientras que iniciativas como la Fundación Web3Latam consolidan comunidades de desarrolladores. Todo esto refuerza la percepción de que Colombia está dando un salto de ecosistema fintech hacia casos de uso reales en blockchain.
Regulación
Colombia ha optado por un enfoque progresivo, aunque todavía fragmentado. La Superintendencia Financiera autorizó en 2023 un sandbox que permitió a bancos como Bancolombia y Davivienda probar operaciones con exchanges. Ese marco derivó en la creación de productos como Wenia.
No obstante, no existe aún una ley integral sobre criptomonedas. Los activos digitales se tratan como bienes intangibles sujetos a impuestos sobre la renta, y las plataformas deben cumplir con estándares de KYC y reportes de operaciones sospechosas. El Congreso ha discutido proyectos para regular exchanges y stablecoins, pero sin lograr aún consensos amplios.
El Banco de la República, por su parte, mantiene estudios sobre una posible CBDC colombiana, aunque en etapas preliminares. La prioridad oficial parece ser la integración de stablecoins privadas con marcos de supervisión financiera, antes de emitir una moneda digital propia.
Perspectiva estratégica
Colombia avanza hacia un modelo híbrido: remesas en cripto como caso de uso inmediato y banca tradicional integrando stablecoins para pagos internos. Esto la coloca como un laboratorio atractivo, con potencial de replicar modelos en otros países de la región.
El desafío será consolidar un marco regulatorio integral que dé seguridad jurídica tanto a startups como a bancos, evitando la fragmentación actual. Si lo logra, Colombia puede convertirse en referente regional de integración entre finanzas tradicionales y blockchain, combinando innovación con escala bancaria.
