El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, aclaró a través de X que, aunque el gobierno «no tiene planes de comprar más Bitcoin» de manera inmediata, tampoco descartó nuevas adquisiciones, siempre que se realicen por vías «budget-neutral» (sin afectar el presupuesto general).
Esta intervención despeja confusiones surgidas tras sus declaraciones en Fox Business, y reaviva expectativas sobre el papel del gobierno en el mercado cripto, especialmente en torno a la estratégica reserva de activos digitales.
El contexto del mensaje presidencial y cripto
Desde marzo de este año, la estrategia de EE. UU. contempla la creación de una reserva de Bitcoin valorada en entre 15 y 20 mil millones de dólares, compuesta por criptomonedas incautadas en operaciones ilícitas.
La ambigüedad de las declaraciones iniciales de Bessent llevó a interpretaciones de que el gobierno cerraba la puerta a nuevas compras.
La aclaración posterior, sin embargo, mantiene viva la posibilidad de adquisiciones futuras, siempre que se paguen con fondos redistribuidos o vía swaps presupuestarios que no requieran aumentos en el presupuesto federal.
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Implicaciones para el mercado cripto y Bitcoin
Ciertamente, existe la posibilidad de que haya implicaciones en el mercado cripto tras las declaraciones del secretario del Tesoro. Ya sea, tanto en términos de demanda como de percepción institucional.
- Demanda gubernamental latente e incertidumbre: La posibilidad de que EE. UU. continúe adquiriendo Bitcoin mantiene abierta una fuente de posible demanda institucional, lo que podría ser interpretado como soporte para el precio de la criptomoneda en fases de corrección del mercado.
- Señal regulatoria y legitimación: La gestión activa del Tesoro en criptomonedas, incluso si es indirecta o condicionada, reforzaría la percepción de que los activos digitales avanzan hacia una fase más institucional y regulada.
- Perspectiva de larga duración bajo escrutinio político: La vinculación de esta reserva a fondos incautados (no al presupuesto general) podría facilitar su defensa política y fiscal, aunque cualquier nueva compra requeriría una justificación sólida ante legisladores y opinión pública.
La declaración pública de Scott Bessent restablece cierto terreno positivo para el ecosistema cripto al mantener intacta la puerta para futuras compras de Bitcoin por parte del Tesoro. Al mismo tiempo, esta postura refleja un enfoque cauteloso, que busca equilibrar innovación y responsabilidad fiscal.
Para el mercado, el mensaje es claro: la Reserva Estratégica de Bitcoin sigue en juego, pero bajo condiciones estructuradas y no mediante un gasto directo. Los actores del ecosistema cripto deberán monitorear cómo se formaliza esa estrategia y cuál es su impacto real en liquidez, precio y confianza institucional.
