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Las autoridades de China continental continúan avanzando con medidas para eliminar por completo la presencia de criptomonedas en su sistema financiero. En esta ocasión, Pekín inició una campaña de represión dirigida a anular por completo el sector stablecoin, lo que incluye la prohibición de diversas actividades vinculadas al auge de estos tokens.
De acuerdo con un reciente reporte de Bloomberg, los reguladores prohibieron cualquier actividad relacionada, como promociones, seminarios o investigación, instruyendo a brokers y otras plataformas financieras a cumplir con la medida. El informe señala que las autoridades están preocupadas por el aumento de fraudes cometidos a través de estos activos.
La difusión de promociones mediante eventos públicos, explican, podría abrir la puerta a movimientos que desestabilicen el sistema financiero local. Según expertos citados por Bloomberg, Pekín busca evitar focos que incrementen la actividad especulativa entre los inversores minoristas.
Probablemente, el objetivo sea erradicar de raíz problemas similares a los que enfrentan la UE y otros mercados ante el crecimiento de las monedas estables. En varias ocasiones, el Banco Central Europeo ha advertido que las stablecoins pueden drenar capitales del mercado local para fortalecer el estadounidense.
Como es sabido, el sector stablecoin presenta un potencial notablemente diverso, aunque la mayoría de los proyectos están respaldados por el dólar estadounidense.
El sector stablecoin está prohibido totalmente en China
Otra de las razones por las que China rechaza las monedas estables radica en sus propias políticas financieras. El país se rige por principios marxistas de economía centralizada, lo que implica que la emisión monetaria está bajo control absoluto del Estado.
En este contexto, las stablecoins privadas resultan incompatibles con el sistema chino, y aquellas vinculadas al dólar son aún menos toleradas. Para cubrir la demanda de innovación en medios de pago, Pekín impulsa su propia moneda digital estrictamente centralizada.
Desde hace aproximadamente una década, desarrolla una moneda digital del banco central (CBDC), el e-yuan, una representación digital del yuan chino. Con ella, el gobierno busca mayor agilidad y eficiencia en el sistema financiero, aunque sus características permiten un control y vigilancia exhaustivos sobre la actividad económica de los ciudadanos.
Estas políticas estrictas contra las stablecoins y las criptomonedas en general contrastan con las iniciativas de Hong Kong, región con autonomía financiera que experimenta con nuevas tecnologías. A su vez, esta dinámica sirve a Pekín como laboratorio para evaluar el impacto de estos activos en un entorno más controlado.
