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La inteligencia artificial (IA) superará todas las barreras conocidas hasta ahora por el progreso humano, y lo hará a un ritmo notablemente acelerado. Este es el mensaje que predica el científico y CEO de DeepMind, Demis Hassabis. En numerosas apariciones públicas, el experto destaca el potencial transformador de esta tecnología en el corto plazo.
Para dimensionar el alcance de este avance, el ganador del Premio Nobel afirma que la inteligencia artificial eclipsará la revolución industrial. Se trata del fenómeno histórico que dio paso a la explosión científico-técnica a partir de la cual nació la edad contemporánea. En términos sencillos, la sociedad pasó de la era artesanal a la de la maquinaria, los vuelos espaciales y las computadoras.
Mientras tanto, la IA será para la economía lo que fue la revolución industrial, pero «10 veces más grande y 100 veces más rápida», según Hassabis. De cumplirse su pronóstico, en una década la humanidad ingresará en una etapa completamente transformada por esta tecnología.
El hecho de que la IA pueda superar muchas de las barreras conocidas hasta ahora no solo genera entusiasmo, sino también temores significativos. Entre ellos, la posibilidad de que esta tecnología caiga en manos equivocadas o que simplemente se vuelva incontrolable. Actualmente, existe un debate abierto sobre los límites éticos que deberían regir su desarrollo.
La IA es la nueva era de la humanidad
Más allá de las discusiones, la inteligencia artificial se perfila como el arquitecto del futuro humano, para bien o para mal. Según Hassabis, los avances traerán beneficios sustanciales para millones de personas. Asegura que, así como la revolución industrial amplificó el músculo humano, la IA potenciará -e incluso reemplazará- muchas funciones del pensamiento.
Uno de los mayores temores asociados con la IA es la destrucción masiva de empleos. Mientras la revolución industrial acabó con oficios como el telar o la rueca, la IA amenaza con hacer lo mismo con profesiones contemporáneas. Periodistas, abogados, contadores, docentes e incluso médicos podrían quedar obsoletos.
Aunque esta perspectiva genera preocupación, el CEO de DeepMind sostiene que el impacto no será tan sensible, ya que la IA podría inaugurar una era de «abundancia radical» y «productividad increíble».
Este escenario podría materializarse en los países desarrollados. Sin embargo, estas naciones representan una pequeña fracción de la humanidad. En vastas regiones del planeta, la IA llegará incluso antes de que se consoliden los beneficios de la revolución industrial, lo que plantea un desafío mayor para el desarrollo global.
Algunas voces más extremas advierten que una sociedad basada en la inteligencia artificial podría generar una caída aún más pronunciada de la tasa de natalidad. También señalan que, al hacerse menos necesaria, la inteligencia humana podría atrofiarse. Como consecuencia, el trabajo artesanal previo a la revolución industrial podría resurgir como refugio para quienes sean desplazados por la IA.

















