Regístrate en Bitget y obtén hasta 100 USDT en bonos completando simples tareas. Oferta por tiempo limitado.

Vietnam ha dado un paso monumental al lanzar NDAChain, su plataforma nacional de blockchain, gestionada por el Ministerio de Seguridad Pública y apoyada por empresas privadas. A simple vista, el avance parece puramente técnico. Pero el verdadero debate que plantea es político: ¿hasta qué punto una blockchain nacional puede ser descentralizada cuando la validación está en manos del propio Estado?

Blockchain como capa de confianza… estatal

NDAChain fue diseñada como infraestructura de verificación para todos los sistemas digitales clave del país: desde el gobierno electrónico hasta la trazabilidad de productos.

Su arquitectura combina un modelo híbrido -centralizado y descentralizado- con 49 nodos validados por organismos públicos y empresas privadas. Todos operan bajo un esquema de prueba de autoridad (PoA), el cual, por definición, depende de la reputación y legitimidad de los nodos previamente aprobados.

Esto plantea una pregunta incómoda: si todos los nodos están alineados al aparato estatal, ¿quién verifica al verificador?

Identidad digital: entre la eficiencia y la vigilancia

Uno de los proyectos más avanzados de NDAChain es NDA DID, el sistema de identidad descentralizada conectado con la base de datos nacional VNeID.

Esta integración promete seguridad y prevención del fraude, pero también centraliza el acceso a la identidad bajo una sola arquitectura nacional. En contextos autoritarios, este tipo de herramientas podrían ser usadas para la vigilancia masiva o la restricción de derechos.

¿Innovación o gobernanza de código cerrado?

Vietnam no es el único país con una blockchain estatal. China (BSN) y la Unión Europea (EBSI) han tomado caminos similares. Sin embargo, la mayoría de estos sistemas operan bajo modelos permisionados, donde la descentralización es funcional, pero no estructural. No cualquiera puede validar, y no hay mecanismos claros de auditoría externa o participación abierta.

¿Es este el futuro inevitable de las blockchains públicas a escala nacional? ¿O existe una vía intermedia donde la transparencia no dependa solo de la voluntad de un gobierno?

Deja un comentario