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Shigeru Ishiba, líder del Partido Liberal Democrático (PLD), mantiene su permanencia como primer ministro tras perder las elecciones y la mayoría absoluta en el Senado japonés. Mientras, la atención gira hacia las consecuencias legislativas y el calendario comercial con EE.UU.
El PLD pierde el control del Senado y complica la agenda legislativa
En las elecciones al Senado (Cámara Alta) celebradas el pasado domingo, la coalición gobernante del PLD y su socio Komeito lograron ganar 122 escaños de los 125 necesarios para mantener la mayoría absoluta en la cámara de 248 integrantes.

Al momento de la redacción, todavía queda un escaño por definir. Es importante considerar que hay discrepancia en las cifras de las elecciones, y podrían variar sutilmente al final del día.
Este golpe electoral se suma a la pérdida de control de la Cámara Baja en octubre de 2024 y marca la primera vez desde 1955 que el partido pierde ambas mayorías. Siendo este, un escenario que intensifica el desgaste político del primer ministro Ishiba.
Una derrota con impacto político y económico que afecta a Japón
La Bolsa de Japón permanece cerrada este lunes debido a la conmemoración del «Día de la Marina», lo que ha postergado cualquier reacción bursátil inmediata a los resultados electorales del fin de semana.
Se espera que el verdadero impacto en los mercados se refleje recién el martes, cuando se reanuden las operaciones.
Al cierre del viernes, el par dólar/yen se ubicaba en 148,99.

Entre las causas del descontento de los votantes están:
- La inflación creciente; en especial del arroz.
- La oposición del PLD a recortes fiscales.
Los partidos opositores de Japón capitalizaron esta preocupación prometiendo alivios económicos y programas de bienestar. Mientras, el diputado de extrema derecha Sanseito emergió con fuerza, logrando 15 escaños gracias a su retórica contra la inmigración y políticas nacionalistas.
Ishiba se mantiene firme y «pone los ojos en EE.UU.
A pesar del desafío, Ishiba ofreció declaraciones a NHK y TV Tokyo, aceptando que los resultados fueron «duros» pero afirmando su intención de mantenerse en el cargo y concentrarse en las negociaciones arancelarias con Estados Unidos, cuyo plazo vence el 1 de agosto.
Este paso revela su estrategia: optar por una coalición puntual con partidos como el PDP (conocido también como DPP) para destrabar iniciativas clave, en lugar de convocar elecciones anticipadas o renunciar.
Según Eurasia Group y analistas nipones, cualquier concesión significará un giro hacia una política fiscal más expansiva y un eventual aumento del déficit público.

















