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La semana pasada, los gráficos del S&P 500 señalaron un «cruce de la muerte», un término técnico que suele despertar preocupación entre los inversionistas. Este fenómeno ocurre cuando el promedio móvil de corto plazo, en este caso el de 50 días, cruza hacia abajo al promedio móvil de largo plazo, el de 200 días. Esta señal puede indicar una pérdida de impulso en el mercado, aunque no necesariamente predice una catástrofe.

En la gráfica se puede apreciar el reciente «cruce de la muerte».

El cruce reciente y su contexto histórico

El martes, el promedio móvil de 50 días en el S&P 500 cayó a 5748, situándose por debajo de los 5754 correspondientes al promedio móvil de 200 días. Este evento marca el primer cruce de la muerte desde marzo de 2022, en un período en el que la Reserva Federal había iniciado su política de aumento de tasas de interés para controlar la inflación.

Un mes después de aquel cruce en 2022, el índice cayó un 5%, y seis meses después había acumulado una disminución de 7%, alcanzando una caída máxima de hasta el 12% durante ese semestre.

No obstante, es importante tener en cuenta que después de la recuperación, el promedio móvil de 50 días volvió a superar al de 200 días en febrero de 2023, un evento conocido como «cruce dorado». En ese entonces, el S&P 500 subió un 5% al cabo de un mes y un 9% seis meses después, aunque también experimentó fluctuaciones con una caída máxima de 8% durante ese período.

¿Deberían los inversionistas preocuparse?

Aunque el «cruce de la muerte» pueda parecer una señal alarmante, los expertos recomiendan no caer en el pánico. Según Douglas Busch, fundador de ChartSmarter, estos cruces suelen reflejar un daño técnico que ya se ha producido, funcionando más como un indicador «retrospectivo» que como un pronóstico inmediato.

Katie Stockton, de Fairlead Strategies, refuerza esta idea calificándolo como un indicador rezagado que no debería ser utilizado para determinar el momento exacto de operar en los mercados.

Además, los datos históricos muestran razones para el optimismo a largo plazo. En los últimos 20 cruces de la muerte registrados, el S&P 500 terminó con mayores ganancias el 80% de las veces un año después, según datos de Dow Jones Market Data. Esto subraya la importancia de mantener una perspectiva a largo plazo y no reaccionar de manera impulsiva ante las fluctuaciones de corto plazo.

La clave está en la estrategia

Mientras los mercados navegan estas señales técnicas, es fundamental que los inversionistas se enfoquen en sus objetivos de largo plazo y mantengan la calma ante momentos de incertidumbre.

Aunque los cruces de promedios móviles reflejan una pérdida temporal de impulso, la paciencia y una estrategia bien fundamentada han demostrado ser herramientas clave en la conquista de la volatilidad bursátil.

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