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China ha lanzado un ambicioso plan de 41.000 millones de dólares para fomentar el consumo interno y enfrentar las crecientes presiones deflacionarias.
Esta estrategia forma parte de un esfuerzo más amplio para revitalizar la economía sin recurrir exclusivamente al gasto en infraestructura, como en el pasado.
Subsidios para el consumo: un impulso necesario
El gobierno chino ha duplicado los subsidios a 300.000 millones de yuanes este año, enfocándose en el canje de productos de consumo como electrodomésticos y teléfonos inteligentes de gama media.
Esta expansión busca estimular el gasto minorista y generar confianza entre los consumidores y las empresas.
El impacto de estos subsidios ya se ha hecho evidente en el sector del comercio electrónico, donde las ventas de ciertos productos han aumentado significativamente. A pesar del escepticismo sobre la durabilidad de estos efectos, los expertos sugieren que podrían implementarse programas adicionales a lo largo del año.

El consumo como prioridad económica
Por primera vez en una década, el gobierno chino ha puesto el consumo en el centro de su política económica.
El informe anual del primer ministro Li Qiang destacó la importancia del consumo como motor de crecimiento y mencionó la palabra «consumo» 27 veces, un récord en los últimos diez años.
La estrategia china difiere de la de otras economías, como Estados Unidos, donde se han distribuido ayudas directas a los ciudadanos.
En su lugar, Pekín ha optado por medidas estructurales, como subsidios selectivos y apoyo a sectores estratégicos, para enfrentar la presión deflacionaria y fomentar la demanda interna.

Desafíos y estrategias para un crecimiento sostenible
China enfrenta diversos desafíos económicos, entre ellos un crecimiento más lento en las ventas minoristas y una inflación que ha caído a niveles negativos. Además, la recesión en el mercado inmobiliario, iniciado en 2020 por las restricciones al apalancamiento financiero, sigue afectando la confianza de los consumidores.
Para contrarrestar estos efectos, el gobierno ha delineado cuatro estrategias principales:
- Apoyo fiscal ampliado: Se aumentará el gasto público para estimular el crecimiento económico.
- Incentivos al consumo: Se implementarán medidas para fortalecer el poder adquisitivo de los hogares.
- Regulación de precios: Se tomarán acciones para evitar guerras de precios perjudiciales.
- Estabilización del sector inmobiliario: Se reforzarán las políticas para garantizar la estabilidad en el mercado de bienes raíces.
El papel del mercado inmobiliario y la confianza empresarial
El mercado inmobiliario es un factor clave en la economía china, ya que representa la mayor parte de la riqueza de los hogares. La estabilidad de este sector podría generar un efecto positivo en el consumo, similar al impacto que tiene el crecimiento de los mercados bursátiles en la confianza económica.
Otro aspecto fundamental es el apoyo a las empresas. Recientemente, el presidente Xi Jinping ha mantenido reuniones con líderes empresariales, enviando una señal clara de que Pekín está dispuesto a mejorar el entorno de negocios.
Este compromiso podría traducirse en un aumento del empleo y los salarios, factores esenciales para estimular el gasto de los hogares.
Sectores clave en la recuperación del consumo
El plan del gobierno chino no busca fomentar todo tipo de compras, sino que prioriza sectores estratégicos como:
- Vehículos eléctricos: Se han otorgado subsidios de hasta 15.000 yuanes por unidad, lo que ha impulsado un aumento del 80% en las ventas en febrero.
- Tecnología y teléfonos inteligentes: Las ventas de estos dispositivos aumentaron un 65% en enero respecto al año anterior, impulsadas por incentivos gubernamentales.
- Turismo y entretenimiento: Se está fomentando la «economía de la experiencia», integrando tecnología, cultura y turismo en nuevas propuestas de consumo.
Conclusión: un cambio gradual pero significativo
Si bien el plan de China para impulsar el consumo es un paso importante, aún se encuentra en una etapa inicial.
Los economistas consideran que el gobierno debería continuar con reformas estructurales para mejorar la distribución del ingreso y fortalecer la confianza del consumidor.
A mediano plazo, una red de seguridad social más robusta y mejores condiciones laborales podrían incentivar a los hogares a gastar más y ahorrar menos. El desafío para Pekín será equilibrar el crecimiento económico con una política fiscal sostenible, asegurando que las medidas actuales generen un impacto duradero en la economía china.

















