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El dólar estadounidense, tradicionalmente considerado un refugio seguro en el ámbito financiero, enfrenta crecientes desafíos en un panorama marcado por tensiones comerciales, señales de enfriamiento económico en EE.UU. y reajustes en las estrategias de inversión global.
A pesar de momentos puntuales de fortaleza impulsados por anuncios de tarifas, como los más recientes de Donald Trump, los analistas prevén un entorno más complejo para la moneda.

Incertidumbre económica y políticas de tarifas
La administración Trump ha recurrido repetidamente a la aplicación de tarifas como herramienta de negociación. La semana pasada, el anuncio de tarifas de hasta el 25% sobre bienes de México y Canadá, además de un 10% adicional sobre productos chinos, brindó apoyo temporal al dólar.
Sin embargo, estas medidas también han alimentado temores de que las disputas comerciales puedan debilitar aún más una economía que ya muestra señales de desaceleración. Indicadores como la caída en las ventas pendientes de viviendas a mínimos históricos y el aumento de solicitudes de subsidio por desempleo subrayan esta fragilidad.
Dado este contexto, el atractivo global que construyó el dólar durante períodos de «excepcionalismo económico» estadounidense, como el impulsado por el crecimiento post-pandemia, parece estar desvaneciéndose.
Cambio de estrategia entre los inversionistas
El sentimiento bajista hacia el dólar está ganando terreno entre destacados actores financieros. Gestores como Mount Lucas Management, Columbia Threadneedle e Invesco han ajustado sus estrategias, trasladándose de posiciones largas en el dólar a una mayor diversificación en monedas emergentes y alternativas como el peso mexicano.
Por ejemplo, Ed Al-Hussainy de Columbia Threadneedle ha mantenido posiciones en corto frente a monedas emergentes desde diciembre, anticipando que las presiones sobre el dólar podrían intensificarse con los ajustes en la política de tasas de interés de la Reserva Federal.
De manera similar, Morgan Stanley ha advertido a sus clientes sobre los riesgos de la sobreexposición al dólar, sugiriendo que este podría enfrentar una mentalidad de corrección en los mercados, al igual que ocurrió tras la primera elección de Trump.
Expectativas de tasas de interés y el impacto global
Un factor clave en el desempeño futuro del dólar será la política de la Reserva Federal. Las expectativas de recortes en las tasas de interés han cobrado fuerza, especialmente ante la posibilidad de que se requieran estímulos adicionales para contrarrestar los impactos económicos de la incertidumbre comercial. Esto ha llevado a una reducción en los rendimientos de los bonos a dos años, destacando una pérdida de confianza en la capacidad de la economía para sostenerse sin intervención monetaria.
En el mercado internacional, monedas como el euro y el zloty polaco han mostrado ganancias moderadas debido al enfoque renovado de Europa en temas de gasto en defensa y estabilidad política en Ucrania. Estas dinámicas resaltan un ajuste regional que podría presionar aún más al dólar.
Mirada a futuro
Si bien existen factores que podrían sostener el valor del dólar en el corto plazo, como los mencionados ingresos derivados de tarifas, el consenso general apunta a un panorama más volátil. Desde un crecimiento enfriándose en Estados Unidos hasta ajustes en las prioridades de los inversores globales, las dudas en torno al dólar reflejan una creciente desconfianza en su hegemonía indiscutible.
El escenario actual sugiere que la diversificación y la cautela serán esenciales para los inversionistas que buscan mitigar riesgos, mientras que el desenlace de las políticas comerciales y las acciones de la Reserva Federal serán factores clave para definir el rumbo de la moneda.

















