Regístrate en Bitget y obtén hasta 100 USDT en bonos completando simples tareas. Oferta por tiempo limitado.
El Banco de Corea (BOK) ha tomado recientemente una decisión clave al reducir su tasa de interés de referencia al 2.75%, marcando su nivel más bajo desde agosto de 2022.
Este recorte, de 25 puntos básicos desde el 3% anterior, representa el tercero en apenas cuatro reuniones, una clara señal de la urgencia de abordar el estancamiento económico y las condiciones desafiantes en el país.
¿Por qué reducir las tasas ahora?
Esta medida busca reactivar una economía que ha mostrado un crecimiento lento y manejar un panorama político complicado. En el cuarto trimestre de 2024, el Producto Interno Bruto (PIB) de Corea del Sur experimentó su ritmo de expansión más bajo en seis trimestres, con un crecimiento de solo 1.2%. Factores clave detrás de este desempeño incluyen la debilidad en el consumo y el sector de la construcción.
Por otro lado, la inflación, un factor generalmente central en las decisiones de los bancos centrales, ha permanecido dentro de un rango manejable.
En enero, la tasa de inflación alcanzó un máximo de seis meses con un 2.2%, pero aun así está cerca de la meta de 2% establecida por el BOK. Esta estabilidad inflacionaria otorga al banco central un margen de maniobra para priorizar el crecimiento económico mientras minimiza los riesgos de desequilibrios financieros.
Además de los retos económicos, existe una notable incertidumbre política debido al juicio de destitución contra el presidente Yoon Suk Yeol, cuyo impacto ha sido evidente en los mercados.
Tras el anuncio de la reducción de tasas, el índice de referencia Kospi cayó un 0.46% y el won surcoreano se depreció un 0.2% frente al dólar estadounidense.
Posibles implicaciones de la medida
Si bien la decisión puede ofrecer un impulso de corto plazo a la economía, también plantea preocupaciones sobre sus efectos a largo plazo:
- Deuda hogareña y precios de las propiedades: Una tasa de interés más baja facilita las condiciones de endeudamiento. Esto podría incentivar el gasto y la inversión, pero también aumentar los niveles de deuda de los hogares, que ya son un tema preocupante en Corea del Sur. Además, las tasas bajas podrían inflar aún más los precios de las propiedades, haciendo que la vivienda sea menos accesible para muchas personas.
- Flujos de capital extranjero: Los recortes en las tasas de interés suelen derivar en salidas de capital, ya que los inversores buscan mejores rendimientos en otros mercados. Sin embargo, los analistas de Citi han señalado que hasta ahora Corea del Sur no ha experimentado salidas significativas de capital, a pesar de la creciente brecha entre el won y el dólar. Esto sugiere que el impacto en los mercados financieros y en los flujos de capital extranjero ha sido limitado hasta el momento.
- Demanda doméstica y crecimiento económico: Desde una perspectiva positiva, la reducción en los costos de endeudamiento podría estimular la demanda interna. Esto podría traducirse en una recuperación en el consumo y en inversiones en sectores clave como la construcción, que han mostrado debilidad en los últimos trimestres.
- Tensiones comerciales globales: Corea del Sur también enfrenta presiones externas, como las amenazas arancelarias recíprocas por parte de Estados Unidos. Aunque un won más débil podría hacer que las exportaciones sean más competitivas, las tensiones comerciales podrían complicar una recuperación económica más amplia.
Un equilibrio delicado para el BOK
La decisión del Banco de Corea pone en evidencia el delicado equilibrio que deben mantener los bancos centrales entre estimular el crecimiento y evitar potenciales desequilibrios financieros.
Al optar por reducir las tasas, el BOK ha dejado claro su compromiso con la recuperación económica, aunque los riesgos relacionados con la deuda y las burbujas de activos persisten.
Según Min Joo Kang, economista de ING, la estabilidad en la inflación fortalece la posición del banco para realizar futuros ajustes de manera gradual y cautelosa.
El manejo de este periodo complejo será crítico para el Banco de Corea, especialmente mientras la incertidumbre política siga influenciando la confianza en los mercados. Por ahora, el banco ha apostado por priorizar el crecimiento, pero deberá permanecer alerta a los riesgos que puedan emerger en los próximos meses.

















