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La situación de la economía en los Estados Unidos continúa complicándose con el calentamiento de los precios durante el primer mes del año. Este miércoles, se conocieron los datos de inflación mes a mes e interanual del índice de precios al consumidor (IPC) en el país norteamericano. Los mismos estuvieron por encima de las expectativas, lo cual es negativo para las acciones y las criptomonedas. 

Según el informe de la Oficina de Estadísticas Laborales, durante el último año que termina en enero, el IPC subió en 3%. Esta cifra se ubica por encima del 2.9% de diciembre y también supera las expectativas idénticas del 2.9%. En términos mes a mes, la inflación subió en 0.5% desde el 0.4% del mes anterior.

Estos números se convierten en una fuente de presión para los mercados financieros y también para las monedas digitales. Al momento de redactar esta nota, el pesimismo ya es evidente con una fuerte presión de venta que genera enorme volatilidad en el precio de Bitcoin. Según los datos de CoinMarketCap, el precio de BTC bajó hasta $94.240 antes de rebotar hasta los actuales $95.100.

Cabe destacar que la inflación IPC interanual subyacente (excluye productos volátiles) también subió por encima de lo anticipado en enero. En líneas generales, la presión sobre los mercados parece intensificarse, lo que prácticamente descarta nuevos recortes de tasas en el corto plazo.

La inflación IPC minimiza la posibilidad de recortes de tipos

Durante la jornada del martes, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, afirmó ante el Senado que el banco central no tiene prisa para recortar la tasa. Desde hace varias jornadas, otros funcionarios afirman que la Fed estudia de cerca las posibles consecuencias de las políticas de tarifas. Aunque Powell evita tocar directamente este tema, es evidente que ahora es crucial.

Según la Casa Blanca, los impuestos a las importaciones no se traducen en un aumento de la inflación. Incluso, el propio Trump escribió en su cuenta de Truth Social que la Fed debe recortar la tasa. En consecuencia, una economía de bajas tasas iría «mano a mano» con las tarifas.

Según Trump, trabajará incesantemente con la OPEP+ para obligarles a bajar los precios del crudo. Esto último sería crucial para bajar la inflación, lo que permitirá a la Reserva Federal recortar la tasa de interés. Sin embargo, la lógica de Trump no parece muy clara, considerando que los precios de la energía y gasolina cayeron en enero.

Según el informe del IPC de enero, la inflación de los precios de la gasolina cayó hasta 1.8% desde el 4% de diciembre. Mientras tanto, el sector de alimentos subió en 5% desde el 4% que alcanzó en diciembre. Las facturas de energía también cayeron hasta el 1.1% desde el 2.4% en diciembre.

En pocas palabras, la inflación parece generalizada y no una consecuencia exclusiva de la baja producción petrolera en EE. UU. y en el Medio Oriente.

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