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La competencia de armamentos avanzados del siglo XX entre EE. UU. y Rusia llevó a la humanidad a las puertas de una guerra termonuclear. En pleno siglo XXI, esos demonios se desataron nuevamente con la promoción del gobierno de Biden de varias guerras. Para el nuevo gobierno de Trump, la carrera debe ser por acumular Bitcoin y no en términos armamentísticos.
Esto último lo remarcó recientemente la senadora Cynthia Lummis, quien lleva una campaña activa de promoción de las reservas estratégicas en Bitcoin. La representante republicana expresó que la compra de BTC por parte del gobierno federal sería una jugada muy ventajosa para el país norteamericano. Washington se apoderaría de una gran parte del suministro de Bitcoin.
Esta jugada asustaría a rivales como China y Rusia, los cuales tomarían su parte en este escaso activo. El resultado sería una enorme valorización de las reservas de EE. UU., considerando que sería el primer país en comprar.
«Sería divertido si Estados Unidos comienza a comprar Bitcoin y esto asusta a China y Rusia, lo que les impulsaría a comprar también. Eventualmente, esto conduciría a una carrera por Bitcoin en lugar de una por armamento tradicional», expresó en una entrevista en Bankless el pasado 7 de enero. Agrega que este escenario estimularía a otros para que comiencen a ver seriamente a Bitcoin como una reserva de valor.
¿Habrá una pugna por el suministro de Bitcoin?
El escenario que plantea la senadora republicana deja en evidencia que el Bitcoin se puede convertir en un agente de paz global. La lucha entre las distintas potencias podría canalizarse en un ambiente de sana competencia por controlar activos fundamentales como Bitcoin. Esto dista mucho de la lucha por el uranio, el cual es la base de las armas de destrucción masiva.
Las guerras son un enorme gasto de dinero que países con enormes deudas no se pueden dar el lujo de sostener sin motivos. De allí que el gobierno de Trump tenga un ideal de retirar a su país de conflictos que no tienen relación con sus intereses nacionales. Esto permitiría reinvertir los recursos en sectores que estimulan el ascenso de la economía y la innovación.
Aunque algunos críticos consideran que esta es la visión típica de un soñador, el nuevo gobierno tiene el respaldo del ejército más poderoso del mundo. En palabras simples, la nueva administración de la Casa Blanca desea un ambiente de paz y competencia económica, sin que ello se convierta en una señal de debilidad frente a sus rivales.
La lucha por Bitcoin se podría convertir en un elemento de gran envergadura en la geopolítica internacional. Si las grandes potencias entran en esta carrera, se estaría dando forma a una nueva era para la economía mundial. Estados Unidos quiere comprar BTC primero, y para ello las promesas de Trump deben cumplirse cuanto antes.

















