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El presidente electo Donald Trump ha designado a Elon Musk y al «patriota estadounidense» Vivek Ramaswamy para encabezar el nuevo Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), un movimiento que genera tanto escepticismo como expectación.
A pesar de las críticas sobre la falta de eficacia de un liderazgo dual, Musk parece tomar el rol en serio, y su influencia podría extenderse aún más en las esferas políticas y regulatorias, una posición que inversores y analistas están vigilando de cerca.
Musk, conocido por su postura en contra de la burocracia y su experiencia con agencias como la Administración Federal de Aviación, ve en el DOGE una oportunidad para eliminar regulaciones que considera excesivas.
Según Musk, reducir el gasto federal en $2 billones no solo es posible, sino también necesario para cortar «gastos absurdos» y frenar el tamaño del gobierno. Musk planea publicar los avances del departamento y ofrecer a la ciudadanía la oportunidad de opinar sobre los programas que podrían ser eliminados.
Para Musk, quien enfrenta varios conflictos de interés con las agencias de regulación debido a sus negocios en SpaceX y Tesla, este rol ofrece más que solo poder simbólico. La creación del DOGE parece diseñada para satisfacer su propia agenda empresarial al reducir las trabas regulatorias y explorar una línea directa con los altos mandos del gobierno.
¿Cuál es el efecto en Tesla y sus inversores?
Tesla ha experimentado un alza en sus acciones desde las elecciones, lo que parece indicar que la intromisión de Musk en la política no desalienta a los inversores; de hecho, su influencia pública es vista como un activo.
Musk ha confirmado que el rol no es oficial y no interferirá en su dirección de Tesla, asegurando a los inversores que su compromiso con la compañía sigue intacto.
Además, el DOGE no tiene respaldo congresional y su misión debería concluir para el 4 de julio de 2026, lo cual da una sensación de limitación temporal.

La estrategia de Musk: influencia pública y un mensaje directo
Musk planea utilizar el DOGE como una plataforma de alcance masivo, vinculándola a X (anteriormente Twitter) para involucrar a jóvenes interesados en la eficiencia gubernamental y, en última instancia, fortalecer su narrativa.
Desde la creación de una «tabla de clasificación» de gastos innecesarios hasta la transparencia en la toma de decisiones, Musk parece decidido a presentar el DOGE como una herramienta de reforma pública y, al mismo tiempo, mantener su imagen de revolucionario y defensor de la eficiencia.
Mientras tanto, críticos y defensores observan de cerca si el multimillonario está realmente comprometido con la eficiencia o si este nuevo rol es solo otra faceta de su habilidad para atraer la atención.
Como Musk mismo ha dicho, «esto será a la vez extremadamente trágico y extremadamente entretenido», dejando claro que, para él, cada iniciativa, incluyendo el DOGE, es tanto una oportunidad de impacto como de espectáculo.

















