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Espacio patrocinadoLa volatilidad que acompaña al Bitcoin es uno de los grandes temores de los inversores del sector financiero. En consecuencia, los capitales temen que el sector cripto pueda manchar algunos de sus nidos con sus fuertes cambios de precio. Pero esta realidad es casi inevitable. Así, el área de la inversión ambiental, social y de gobernanza (ESG en inglés) es la más reciente anfitriona de esa volatilidad.
Particularmente, un fondo cotizado de bolsa (ETF) basado en Bitcoin se apuntó la etiqueta de ESG, lo que generó malestar entre los expertos ambientalistas. Se trata del fondo Jacobi FT Wilshire ETF de la firma con sede en Londres, Jacobi Asset Management. Este ahora se presenta como un ETF de artículo 8. Al adoptarlo, las regulaciones de la UE, le consideran como una promotora de criterios ESG.
Según el portal de Bloomberg, el área ESG es una de $6 billones de dólares y cubre una amplia gama de activos financieros. Con la llegada del fondo de Jacobi, las criptomonedas pasan a formar parte del bando ambiental entre las inversiones de la bolsa europea.
La volatilidad de Bitcoin no es bienvenida entre los ESG
La medida de Jacobi de adoptar el artículo 8 para su cripto ETF provocó la reacción de algunos expertos del sector, quienes manifestaron su escepticismo. En lugar de ayudar, este fondo de Bitcoin se convertirá en una pesadilla para los inversores ESG debido a la volatilidad de esa moneda virtual.
De cualquier manera, se trata de un movimiento inédito y atrevido del mercado cripto dentro del mundo financiero. En ese sentido, es la primera vez que las reglas ESG europeas se apliquen a un ETF de especulación con el precio de BTC. Según Martin Bednall, ejecutivo de Jacobi, las empresas rastreadas por el fondo están completamente descarbonizadas, informó el mismo medio.
Un aspecto clave que valida este ETF de Bitcoin como una inversión ESG, es que emitirá certificados de energía renovable (REC). Con estos últimos, la empresa apoyará una gran variedad de proyectos de energía renovable. De esta manera, busca compensar las emisiones de gases de efecto invernadero que lanzan a la atmósfera las empresas mineras que rastrea el ETF.
Para los expertos consultados por Bloomberg, el problema no es solamente la volatilidad de Bitcoin incorporada al sector. A esto se suma que el consumo de energía de la minería digital es incompatible con cualquier cosa que tenga que ver con apoyo ambiental, social o de gobernanza.
Según expertos de la industria cripto, la minería de Bitcoin se lleva adelante con un 60% de energía renovable. Por otro lado, el estimado del centro de finanzas alternativas de Cambridge apunta a apenas un 30%.
Nada que se parezca al ESG en la minería
Según la opinión del experto, Matthew Brander, de la escuela de negocios de la Universidad de Edimburgo, ambos sectores (ESG y criptominería) son polos opuestos. De acuerdo a su punto de vista, usar REC para cumplir con una estrategia de descarbonización en la minería digital «no es creíble».
«Comprar un REC no representa ninguna relación en el mundo real entre los activos digitales y la energía renovable», expresó. Otro experto consultado en el portal dice que esto solamente tendría validez si esos REC sirven para generar una cantidad de energía renovable equivalente. Aseguran que esto es altamente improbable.
La minería digital es uno de los negocios de mayor consumo proporcional de energía en todo el mundo. El actual poder informático (hashrate) de la red de Bitcoin requiere un aproximado de 140 teravatios por hora por año para mantenerse activo. Esto equivale a la cantidad de energía producida por algunas naciones europeas como Noruega durante el año 2022.
Los defensores de la industria minera afirman que el negocio no es un problema, dado que la mayor parte de la energía que lo impulsa es verde. De igual modo, afirman que la energía que se utiliza en el proceso no es negada a otros sectores, sino que es el excedente que de otra manera se hubiera perdido. De esta manera, ese excedente, en lugar de malgastarse, se utiliza para generar riqueza, puestos de trabajo y bienestar.
