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El pasado 31 de mayo, el Parlamento de Japón aprobó una enmienda de las leyes que regulan las criptomonedas en el país, con el objetivo de hacer más seguro su uso para los usuarios y evitar que sean empleadas con fines ilegales.
Estas modificaciones se realizaron sobre dos instrumentos legales denominados Ley de Liquidación de Fondos y Ley de Cambio e Instrumentos Financieros, las cuales están enfocadas en limitar el comercio especulativo de las monedas digitales y proteger a los usuarios en caso de ciber ataques. Además, estos cambios refuerzan las normas para prevenir el uso criminal de estos activos.
Esto es, claramente, un endurecimiento a las regulaciones existentes hacia las monedas digitales. Aunque todos los puntos establecidos van en pro de proteger el sistema financiero japonés, aún no se sabe si hacer más estrictas lar normas podría afectar de manera negativa a la industria.
Entre las nuevas disposiciones resalta la nueva forma de llamar a las criptomonedas, que de ahora en más serán denominadas como «activos criptográficos». Esto se hace para hacer una clara diferencia entre ellas y otras monedas oficiales, como el dólar o el yen, evitando de esta manera las posibles confusiones.
A su vez, se espera limitar el comercio especulativo y prohibir la manipulación del mercado. Además, se establece que las casas de cambio deberán contar con un fondo de protección en criptoactivos para el reembolso a los usuarios, en caso de pérdidas por ciberataques; esto sin duda motivado a experiencias pasadas como el caso de Coincheck.
En lo que respecta a los tokens de seguridad, las ofertas iniciales de moneda (ICO) o las ofertas de tokens de seguridad (STO), de acuerdo con esta enmienda, pasarán a ser regulados como valores, bajo la Ley de Cambio e Instrumentos Financieros (FIEA).
El texto fue presentado al regulador financiero del país, la Agencia de Servicios Financieros (FSA), ente encargado de vigilar a las casas de cambio y demás instituciones que trabajen con monedas digitales en Japón.
Este organismo es uno de los que ha ejercido mayor presión para endurecer las normas para el ecosistema criptográfico, y los analistas consideran que no cambiará esta postura hasta conseguir mayor capacidad de supervisión sobre la industria.

















