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Funcionario del BBVA asegura que las criptomonedas actualmente no son una alternativa al dinero tradicional

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El Consejero Ejecutivo responsable de Economía y Relaciones Institucionales del BBVA, José Manuel González-Páramo, explicó hace poco que las criptomonedas no son una alternativa creíble al dinero en su estado actual, de acuerdo con un comunicado de prensa publicado por la página web de la institución bancaria el pasado 22 de abril.

La publicación, titulada «Cómo las stablecoins pueden salvar las criptomonedas”, trata de exponer por qué las monedas digitales tal cuál como las conocemos no podrán sustituir al dinero tradicional. Se toman en cuenta diferentes aspecto, pero se hace un particular énfasis en los riesgos de realizar transacciones con estos activos y la gran volatilidad de los mismos.

González-Páramo ya ha declarado en otras oportunidades sobre su opinión acerca de las criptomonedas. En la publicación del BBVA se recordó su participación en la Academia de las Ciencias Morales y Políticas (Madrid – España), donde el funcionario explicó su punto:

«En su opinión, las criptomonedas no son una alternativa creíble al dinero en su estado actual. Su elevada volatilidad, junto con su uso para fines ilícitos, la falta de robustez y de eficiencia afectan al pilar básico en el que se basa cualquier moneda: la confianza. La falta de confianza generalizada en las criptomonedas, dificulta su uso como medio de pago, unidad de cuenta o reserva de valor, y, por tanto, ser considerada dinero propiamente dicho».

Esta opinión sobre las monedas digitales es compartida por muchos de los representantes financieros alrededor del mundo en la actualidad. Sin embargo, para González-Páramo, este tipo de activos no son una total pérdida, ya que hay una alternativa que los puede hacer realmente útiles: las stablecoins.

En los últimos años, se han creado diversas alternativas a Bitcoin desde el sector privado, llamadas stablecoins. Estos activos se dividen en dos grupos: coletarizados y no coletarizados.

Los primeros son aquellos cuyo valor está vinculado a un activo colateral, que puede ser una divisa, como el dólar o el euro, o algún otro bien material como el oro. Los emisores de este tipo de stablecoins tienen que depositar los activos coletarizados en entidades financieras tradicionales, lo que ayuda en la supervisión de estos nuevos actores del sistema.

Para los segundos su valor está determinado por algoritmos matemáticos que controlan las fluctuaciones en los precios, emitiendo más moneda cuando el precio sube y viceversa.

De acuerdo con González-Páramo, «las stablecoins son monedas digitales construidas de tal forma que su volatilidad está limitada por diseño». Por lo tanto, podrían ser la alternativa perfecta de un activo digital que pueda convivir con el dinero tradicional o tener alguna oportunidad de suplantarlo.

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