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Desde el pasado martes, en distintos medios ha surgido la noticia de que existen numerosos informes de amenazas de bomba, donde los estafadores de Bitcoin pidieron que paguen $ 20,000 en BTC para garantizar que las bombas no sean detonadas.
Los posibles atacantes, que son todos, obviamente anónimos, han estado apuntando a empresas tan lejanas como Australia y Nueva Zelanda con instrucciones detalladas, aunque mal construidas, sobre cómo evitar ser explotadas.
Las amenazas fueron enviadas a través de correos electrónicos en varios países. Las autoridades han afirmado que aún no se han encontrado bombas reales en conexión con estas amenazas.
Se cree que los correos electrónicos son similares a los recibidos anteriormente por varias instituciones e instalaciones en los Estados Unidos y Canadá, incluidas escuelas, edificios gubernamentales y medios de comunicación. Sin embargo, hay algunas pequeñas diferencias en el nombre de los dispositivos explosivos, así como en la línea de asunto del correo electrónico, pero el modus operandi es el mismo.
Si bien se produjeron evacuaciones, barridos y cierres de edificios en algunos casos en América del Norte, hasta ahora no se ha informado nada de eso en Nueva Zelanda ni en Australia. Sin embargo, las agencias de seguridad cibernética en los dos países han reconocido los correos electrónicos de amenazas de bomba.
Ante la situación el gobierno de los EE. UU. ha publicado un comunicado sobre lo que debe hacer cualquier persona que reciba el mensaje de estafa.
El Centro Nacional de Integración de Ciberseguridad y Comunicaciones (NCCIC, por sus siglas en inglés), parte de la Agencia de Infraestructura y Ciberseguridad, anunciaron el jueves que están «al tanto de una campaña mundial de correo electrónico dirigida a empresas y organizaciones con amenazas de bomba».
El NCCIC informó a los ciudadanos que, si reciben uno de los correos electrónicos de amenazas de bomba, lo ignoren y desistan de intentar ponerse en contacto con el remitente y mucho menos pagar el rescate.
Así mismo, aunque en el correo electrónico fraudulento se les pide a los destinatarios que no llamen a la policía, el comunicado del gobierno, aconseja a cualquier persona que tenga miedo, que opte por ponerse en contacto con la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), o que informe al Centro de Quejas por Delitos en Internet o a su correspondiente oficina local del FBI.
El FBI también habló sobre el tema, afirmando que están al tanto de las amenazas de bomba y que están en contacto directo con la policía.
«Como siempre, alentamos al público a permanecer alerta y reportar sin demora las actividades sospechosas que podrían representar una amenaza para la seguridad pública«, señaló el FBI en una declaración.
La preocupación ha permeado en distintos niveles de las autoridades pues, Muriel Bowser, alcaldesa de Washington, DC, también ha emitido un comunicado oficial que confirma que el Departamento de Policía Metropolitana (MPD) le informó sobre la investigación en curso sobre varias amenazas de bomba en todo el país, incluido DC.

















