Los casinos comienzan a experimentar con inteligencia artificial capaz de analizar el comportamiento y las emociones de los jugadores durante las partidas.
China redirige miles de millones en crédito hacia inteligencia artificial, chips y tecnología, mientras el sector inmobiliario pierde peso en la economía.
Empresas tecnológicas, automotrices y plataformas cripto comienzan a desplegar agentes de inteligencia artificial capaces de ejecutar tareas autónomas.