Mientras el mercado se mueve, la información oportuna marca la diferencia → Recibe actualizaciones en nuestro canal oficial de WhatsApp.
La historia financiera no se repite, pero rima con una frecuencia inquietante. En marzo de 2026, las señales provenientes del mercado de crédito privado, valorado en $2 billones, reflejan una creciente preocupación. Por ello, numerosas carteras están ajustando sus estrategias de inversión ante la posibilidad de una crisis de mayor escala.
El denominado «miedo a las cucarachas», una analogía que sugiere que si aparece una es porque hay muchas más ocultas, recuerda a los primeros temblores del mercado subprime en 2007. Lo que comenzó como episodios aislados en firmas más pequeñas ahora parece extenderse hacia grandes gestores de activos.
Esto ha reactivado advertencias como la de Jamie Dimon, CEO de JPMorgan. La gran incógnita, planteada por Mohamed El-Erian de Allianz, es si se trata de «cucarachas», es decir, excesos puntuales, o de «termitas», un riesgo sistémico que podría estar debilitando los cimientos del mercado.
En esta entrega de Mesa de Estrategia se analiza el panorama general y las decisiones que están tomando los inversores para afrontar este entorno.
BlackRock como termómetro de esta crisis
La liquidez, ese «oxígeno» del mercado que suele darse por garantizado hasta que desaparece, comienza a mostrar señales de deterioro en algunos de los fondos de deuda más relevantes. La última semana marcó un punto clave:
- BlackRock: el mayor gestor de activos del mundo limitó los retiros en su fondo de deuda insignia tras un fuerte aumento en las solicitudes de reembolso.
- Blackstone: elevó el límite de redención en su Blackstone Private Credit Fund para intentar responder a una demanda inusual de liquidez.
- Blue Owl: la firma, que ha perdido cerca de un 50% de su valor en el último año, anunció la liquidación de $1.400 millones en activos para devolver capital a los inversores.
Esta dinámica recuerda a agosto de 2007, cuando BNP Paribas bloqueó fondos vinculados a hipotecas subprime, un evento que inicialmente fue considerado menor, pero que anticipó una crisis de mayor magnitud.
Uno de los principales riesgos del crédito privado es la opacidad en las valoraciones. A diferencia de los mercados públicos, estos activos no cuentan con precios actualizados de forma diaria. Un caso citado por Bloomberg muestra cómo BlackRock redujo la valoración de un préstamo a Infinite Commerce en cien veces en solo tres meses.
Esta divergencia entre valoraciones reportadas y condiciones reales del mercado sugiere que algunos fondos podrían estar retrasando el reconocimiento de pérdidas, que se hacen evidentes cuando los inversores intentan retirar capital.
El sector de software como otro foco de riesgo
Históricamente, el software fue considerado un sector defensivo. Sin embargo, la irrupción de la inteligencia artificial y el deterioro del mercado laboral han modificado ese panorama. Carteras con alta exposición tecnológica, como las de KKR, Apollo y Blackstone, han registrado caídas de entre el 30% y el 45% en periodos recientes.
Las tasas de incumplimiento en el crédito privado alcanzaron un máximo del 9,2% en 2025, según Fitch Ratings. Lo más relevante es que estas cifras aún no reflejan completamente el impacto de empresas tecnológicas que enfrentan dificultades para adaptarse a la nueva dinámica impulsada por la IA.
Estrategias de posicionamiento para el inversor
En un entorno marcado por volatilidad energética y el riesgo de una «estanflación moderna», se observan varias estrategias entre inversores institucionales y minoristas:
- Priorización de la selectividad: no todo el crédito privado presenta el mismo nivel de riesgo, pero la diligencia debida resulta esencial. Es recomendable evitar fondos con alta exposición a sectores afectados por disrupciones tecnológicas sin garantías sólidas.
- Vigilancia de la interconexión (El-Erian): el riesgo no radica únicamente en el tamaño del mercado, sino en su relación con otros segmentos vulnerables, como la «burbuja de la IA» y ciertos tramos del mercado de bonos.
- Atención al «efecto contagio» en banca regional: eventos recientes han impactado a entidades financieras con exposición indirecta a este tipo de crédito, lo que obliga a revisar posiciones en acciones bancarias.
La idea de que el crédito privado es «demasiado pequeño para generar una crisis sistémica» recuerda argumentos utilizados durante la crisis subprime. Como señaló Jamie Dimon, el verdadero riesgo no es la primera señal de alerta, sino lo que permanece oculto tras ella.
Para el inversor minorista, que ya representa cerca del 17% de este mercado, la conclusión es clara: cuando la liquidez se reduce, quedan expuestas las debilidades del sistema. En este contexto, la prudencia sugiere priorizar activos líquidos y transparentes hasta que se aclaren las valoraciones en el crédito privado.
