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Hay una pregunta que parece absurda y sin embargo define una de las apuestas más interesantes del ecosistema cripto latinoamericano: ¿para qué sirve una stablecoin atada al peso argentino si el peso se devalúa?
La respuesta obvia es «para nada«. Pero la respuesta real es más incómoda para quienes creen que entender cripto en la región se reduce a comprar USDT cuando el banco cierra.
Ripio, el exchange argentino fundado en 2013 y con más de 25 millones de usuarios en ocho países, lleva meses construyendo en silencio una infraestructura que no está pensada para el ahorrista que quiere protegerse de la inflación. Está pensada para algo completamente distinto: para que el dinero local pueda moverse en blockchain sin tener que convertirse primero en dólares.
La wARS, vinculada 1:1 al peso argentino, ya opera en Ethereum, Base y World Chain. La wBRL sigue al real brasileño. La wMXN al peso mexicano. Y Chile y Perú ya tienen sus equivalentes desplegados en World Chain.
El problema que nadie nombraba
Durante años, el discurso cripto en América Latina tuvo una sola dirección: salir del peso, entrar al dólar. Las stablecoins fueron el vehículo perfecto para eso. USDT y USDC no son solo activos digitales en la región -son el dólar paralelo más accesible que existe, sin cupo, sin banco y sin horario.
Pero ese modelo tiene un costo invisible. Cuando una empresa argentina quiere liquidar un contrato inteligente, pagar nómina o integrar DeFi en su operación, enfrenta un problema que nadie había resuelto: la mayoría de los protocolos obligan a operar en dólares digitales. Y eso genera riesgo cambiario para cualquier negocio cuyos ingresos están en pesos.
El CEO de Ripio, Sebastián Serrano, lo explicó con precisión en una entrevista con CoinTelegraph: la mayoría de los protocolos DeFi «te obligan a pedir prestado en USDC o USDT», creando riesgo cambiario para prestatarios cuyos ingresos son en pesos o reales, que pueden perder valor rápidamente. Además, «la mayor parte de la economía está denominada en moneda local», por lo que los préstamos deberían seguir esa misma lógica.
Las stablecoins locales son la pieza que faltaba.
Quién gana, quién pierde
La estrategia de Ripio no está dirigida al usuario que revisa el precio del USDT cada mañana antes del desayuno.
La compañía está cambiando de ser un exchange retail a convertirse en un proveedor de infraestructura B2B, con bancos, fintechs y plataformas como Mercado Libre como clientes objetivo, con la meta de gestionar 100 millones de dólares en activos bajo administración en stablecoins regionales para 2026.
Los que ganan son claros: las empresas que operan en múltiples monedas latinoamericanas sin querer asumir el costo de conversión a dólares en cada transacción.
Una fintech brasileña que paga proveedores argentinos puede liquidar en wBRL contra wARS sin tocar el sistema bancario ni pagar el spread de cambio.
Las stablecoins locales habilitan pagos de salarios, integración vía API, generación de rendimiento y automatización de flujos multi-moneda con acceso global las 24 horas, algo que el sistema bancario regional no puede ofrecer con esa fricción reducida.
Los que pierden, aunque sea gradualmente, son los exchanges que construyeron su modelo de negocio sobre el spread del USDT. Si una parte creciente de las transacciones comerciales empieza a liquidarse en moneda local sobre blockchain, el USDT deja de ser el único puente y su rol se estrecha.
La pregunta que incomoda
Detrás de esta apuesta hay una tensión que Ripio no nombra directamente pero que cualquier observador del mercado puede ver: si los bancos centrales de la región avanzan en sus propios proyectos de moneda digital, ¿qué rol queda para una stablecoin privada en pesos?
El Banco de la República en Colombia lleva años estudiando el peso digital. El Banco Central de Brasil tiene el real digital en fases avanzadas. Si esos proyectos escalan, la infraestructura que hoy construye Ripio podría quedar comprimida entre la regulación y la competencia estatal.
Pero por ahora, esa infraestructura existe y los bancos centrales no han llegado. El volumen de transacciones de wARS alcanzó aproximadamente 200.000 dólares en diciembre de 2025 y unos 160.000 en enero de 2026, números modestos para el tamaño de la apuesta, pero con una dirección clara.
El mercado que Ripio está construyendo no es el de quien quiere escapar del peso. Es el de quien, por primera vez, puede usarlo en blockchain sin que eso le cueste dólares que no tiene.
-Mr. Market
