El Banco de Japón prepara una subida de tasas más agresiva para enfrentar la crisis actual

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El Banco de Japón (BoJ) publicó este lunes el resumen de opiniones de su más reciente reunión de política monetaria de 18-19 de marzo. En este se revela una postura visiblemente halcón entre sus miembros.

Uno de los nueve integrantes del consejo señaló la posibilidad de tener que responder al conflicto en Medio Oriente con una subida de tasas mayor a las realizadas recientemente.

El documento deja claro que el banco central está preocupado por los riesgos al alza de la inflación derivados de la escalada bélica. Otro miembro del consejo enfatizó que, de no haber señales de un deterioro significativo en el entorno económico o en la postura de fijación de salarios de las pequeñas empresas, el banco deberá subir la tasa de interés sin dudar. 

Esta declaración, citada por The Japan Times refuerza la percepción de que el comité está dispuesto a actuar con rapidez si las condiciones lo requieren. Como consecuencia de esto, el mercado ya anticipa un movimiento en la próxima reunión de abril.

Los operadores asignan una probabilidad cercana al 69% de que el BoJ aumente su tasa de referencia en la decisión del 28 de abril.

El encarecimiento del petróleo, impulsado por la guerra en Irán, incrementa las presiones inflacionarias en un país altamente dependiente de las importaciones de energía. Esta combinación de factores externos ha modificado el cálculo de riesgo de la autoridad monetaria.

Entretanto, la cotización del yen reaccionó al alza poco después de la publicación del resumen, cotizando en torno a 159.90 por dólar. Este movimiento ocurrió después de que la divisa japonesa se debilitara por encima de 160 la semana pasada por primera vez desde julio de 2024.

Una subida de tasas y el posible impacto en el diferencial 

Una subida de tasas del BoJ superior a 25 puntos básicos sería la primera de tal magnitud desde que inició su proceso de normalización en marzo de 2024. Si el banco central mantiene este ritmo de ajustes de un cuarto de punto, el diferencial de tasas con otros grandes bancos centrales podría no estrecharse como ocurrió el año pasado. 

Esto se debe a que otras autoridades monetarias también comienzan a evaluar nuevas alzas ante presiones inflacionarias globales.

El gobernador Kazuo Ueda había anticipado cierta dureza en el resumen al revelar que «ligeramente» más miembros del consejo pusieron énfasis en los riesgos al alza de la inflación derivados de la guerra en Irán.

En la reunión de marzo, el banco mantuvo sin cambios su tasa de referencia en 0.75%. Sin embargo, las actitudes expresadas en el documento apuntan a un cambio inminente en la postura monetaria.

Un miembro del consejo advirtió que podría ser necesario un endurecimiento monetario si la presión inflacionaria de los costos se intensifica. Esto último debido a una depreciación excesiva del yen. Estas palabras reflejan la preocupación por una espiral inflacionaria que combine la debilidad cambiaria con el encarecimiento de las materias primas.

Históricamente, el petróleo y el yen se cuentan entre los factores clave que determinan la evolución del costo de vida en Japón.

Actualmente, ambos están incrementando las presiones inflacionarias de manera simultánea. Este fenómeno ocurre después de que las empresas japonesas hayan mostrado en los últimos años una creciente disposición a trasladar a sus clientes el aumento de los costos de insumos mediante subidas de precios.

Mercado laboral e inversiones favorecen el escenario para la subida

El resumen también destacó factores domésticos que respaldan una postura más restrictiva. Las empresas continúan aumentando los salarios en medio de la escasez de mano de obra. Mientras tanto, la disposición a invertir se mantiene sólida.

Un miembro señaló que, ante este panorama, el banco debería considerar ajustar el grado de acomodación monetaria sin intervalos prolongados entre cada modificación.

La combinación de riesgos externos (el conflicto en Medio Oriente y su impacto en el petróleo) con las dinámicas internas de precios y salarios configura un escenario complejo para el BOJ. El mercado seguirá de cerca las declaraciones de los funcionarios en las próximas semanas.

La intervención verbal de las autoridades financieras sobre el tipo de cambio añade otra capa de incertidumbre. Si el yen continúa debilitándose, el gobierno podría ordenar una intervención directa en el mercado de divisas, como ocurrió en julio de 2024.

Cualquiera sea el caso, todo movimiento coordinado entre el Ministerio de Finanzas y el Banco de Japón enviaría una señal contundente sobre la determinación de las autoridades por estabilizar la moneda. Por ahora, el foco está puesto en la decisión de tasas del 28 de abril.

Alejandro Gil
Alejandro Gil
Alejandro es periodista especializado en la cobertura del mundo financiero.

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