Las divisas asiáticas continúan en picada como consecuencia de la crisis energética global

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La crisis energética global derivada de la guerra en Medio Oriente ha provocado un contraste profundo en el mercado de divisas. En particular, entre las monedas de las naciones dependientes de la energía y aquellas ricas en recursos naturales.

Asia, una región altamente dependiente de las importaciones de combustibles fósiles, se encuentra en el epicentro de esta turbulencia cambiaria tras los ataques contra Irán. 

El peso filipino alcanzó un mínimo histórico frente al dólar estadounidense situándose en el nivel de las 60 unidades, reporta Nikkei Asia. Esta depreciación adquirió un ritmo mayor después de una reunión de emergencia del banco central. La entidad decidió mantener las tasas estables, algo que fue interpretado por el mercado como una aceptación de la debilidad de la moneda.

El economista Toru Nishihama, del Instituto de Investigación Dai-ichi Life, señaló que mantener las tasas tras un encuentro de tal magnitud envía una señal negativa a los inversores. Por lo tanto, el sentimiento de venta se ha extendido a otras monedas de la región como el won surcoreano. Este cayó un 4% en el último mes hasta niveles no vistos en 17 años. 

El impacto sobre otras monedas de la región

Entretanto, el yen japonés también superó la barrera de las 160 unidades por dólar, mientras que el baht tailandés tocó mínimos de diez meses. Esta debilidad contrasta con la fortaleza del dólar estadounidense, cuya alta liquidez lo convierte en el refugio principal ante el cierre del Estrecho de Ormuz.

Es importante destacar que los precios del petróleo han escalado un 40% desde el inicio de las hostilidades, con el crudo WTI superando los $119 por barril. Hiromasa Matsuura, economista jefe de Mizuho Research & Technologies, explicó que «Asia depende en gran medida de las importaciones de combustibles fósiles, por lo que los aumentos de precios impactan negativamente en la economía».

De igual modo, el dólar de Australia han mostrado una resiliencia superior, perdiendo apenas entre un 1% y un 2% frente al dólar. Esto último está asociado a su sólida balanza comercial energética.

Divergencia en las políticas monetarias ante la crisis energética internacional

La diferencia entre los bancos centrales asiáticos y los de regiones exportadoras de recursos está intensificando la presión sobre los tipos de cambio. Mientras que Filipinas y Corea del Sur mantienen una postura de espera por temor a dañar sus economías, países como Australia han optado por endurecer su política monetaria subiendo las tasas de interés.

Kota Hirayama, economista senior de SMBC Nikko Securities, afirmó que la diferencia entre los bancos centrales asiáticos y los de otras regiones está en que los segundos muestran una postura más agresiva (endurecimietno de política monetaria). A su juicio, esto se evidencia con la intensificación de las ventas de divisas como el yen, won y el peso filipino por parte de los operadores para comprar dólares canadienses o australianos.

Asimismo, el Banco Asiático de Desarrollo (BAD) advirtió sobre las consecuencias a largo plazo de este desequilibrio en los mercados de energía. Según sus estimaciones, si la agitación persiste durante más de un año, el crecimiento de los países emergentes de Asia podría declinar hasta 1.3% entre 2026 y 2027. 

Es importante tener en consideración que la inflación en la región podría dispararse hasta 3.2 puntos adicionales, afectando especialmente a las naciones que dependen del turismo y las remesas extranjeras. Generalmente, estos choques externos suelen derivar en interrupciones de la cadena de suministro que encarecen desde productos petroquímicos hasta bienes de consumo básico.

Por otro lado, la capacidad de asegurar recursos de manera independiente se ha convertido en el nuevo foco de los estrategas financieros globales. Daisuke Uno, estratega jefe de Sumitomo Mitsui Banking Corp, recalcó que en una situación donde el suministro es el problema clave, la autonomía energética define la estabilidad de una nación. 

Impactos colaterales de esta situación

Como es de suponer, la devaluación de las monedas nacionales en Asia suele impulsar la demanda de activos alternativos para preservar el poder adquisitivo. En países con monedas en caída libre, las criptomonedas a menudo se negocian con una prima local.

Esto último se desprende del hecho de que los ciudadanos buscan refugio frente a la inflación importada por los altos costos del combustible. Sin embargo, la falta de liquidez global y el endurecimiento de las tasas en los países exportadores podrían limitar el flujo de capital hacia el ecosistema cripto en el corto plazo.

En cualquier caso, la crisis energética global ha redibujado el mapa de riesgos de las divisas, colocando a Asia en una posición de vulnerabilidad defensiva.

Alejandro Gil
Alejandro Gil
Alejandro es periodista especializado en la cobertura del mundo financiero.

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