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Espacio patrocinadoEl conflicto entre Estados Unidos e Irán entra en una fase de shock que está redibujando el mapa económico y social global. A un mes del inicio de las hostilidades, la incertidumbre sobre el posible cierre del Estrecho de Ormuz se mantiene elevada. A esto se suma el encarecimiento de la energía, que está provocando liquidaciones masivas en los mercados.
En particular, los bonos gubernamentales de la Eurozona se encaminan a uno de sus peores meses en una década, según Financial Times. Esto eleva los costes de endeudamiento a máximos de varios años. En este contexto, los inversores temen que el retorno del «espectro de la inflación» obligue a los bancos centrales a endurecer sus políticas en un entorno de bajo crecimiento.
Isabel Schnabel, miembro del consejo ejecutivo del BCE, advirtió que «el espectro de la inflación ha regresado». A lo que agregó que «el cambio ha ocurrido más rápido de lo que muchas personas esperaban». Como resultado, países como Italia y Francia enfrentan un aumento en sus costes de financiación mientras intentan sostener paquetes de ayuda para amortiguar el impacto energético.
El shock en la renta fija provocado por la guerra en Irán no es exclusivo de Europa. En Estados Unidos, el mercado de bonos del Tesoro ha comenzado a reflejar el coste del conflicto. Joseph Brusuelas, economista jefe de RSM, señaló en Fortune: «el mercado de bonos del Tesoro de EE. UU. finalmente ha respondido a la guerra en Oriente Medio, dando su evaluación de la gravedad del choque energético y el efecto en el desequilibrio fiscal y la inflación».
Con un déficit que se encamina a los $2 billones, los «vigilantes de los bonos» exigen mayores rendimientos ante el temor de una posición fiscal insostenible.

La guerra en Irán también provoca un shock en las divisas asiáticas
La dependencia energética de Asia ha dejado a sus monedas en una posición de alta vulnerabilidad. Mientras el dólar estadounidense se fortalece por su liquidez, el yen japonés superó la marca de las 160 unidades por dólar y el peso filipino ha tocado mínimos históricos en torno a 60 pesos.
Según Nikkei Asia, esta situación está ampliando la brecha entre países importadores de energía y economías ricas en recursos como Australia y Canadá, cuyas monedas muestran mayor resiliencia.
Toru Nishihama, economista jefe del Instituto de Investigación Dai-ichi Life, comentó sobre Filipinas: «mantener la tasa de interés incluso después de una reunión de emergencia podría interpretarse fácilmente como una aceptación de la debilidad del peso».
Asimismo, Hiromasa Matsuura, de Mizuho Research & Technologies, señaló que «Asia depende en gran medida de las importaciones de combustibles fósiles, por lo que los aumentos de precios impactan negativamente en la economía». El Banco Asiático de Desarrollo estima que el shock derivado del conflicto en Irán podría restar hasta 1,3 puntos al crecimiento regional en los próximos dos años.
Tensión militar y estallido de protestas en Estados Unidos
En el frente interno estadounidense, el descontento por el coste de la guerra y las políticas de la administración Trump ha cristalizado en las protestas denominadas «No Kings». Este sábado marcó una jornada histórica, con manifestaciones en más de 3.000 localidades.
Ezra Levin, cofundador de Indivisible, declaró a The Guardian: «esperaría que el 28 de marzo sea la protesta más grande en la historia de Estados Unidos». Manifestantes en ciudades como Minneapolis, Nueva York y Washington DC protestaron contra el uso de impuestos para financiar la guerra en un contexto de aumento del coste de vida.
Hazami Barmada, una de las manifestantes, resumió el sentimiento general: «esto sucede mientras muchos estadounidenses no pueden pagar la vivienda, la leche o la atención médica. Los precios siguen subiendo mientras se financian conflictos en el extranjero», según el mismo medio.
Por otro lado, la situación militar en Oriente Medio continúa escalando. Irán acusó a EE. UU. de preparar una posible invasión terrestre mientras propone negociaciones diplomáticas. Mohammad Bagher Ghalibaf, líder parlamentario iraní, advirtió: «nuestros hombres están esperando… el estrecho que estaba abierto antes de la guerra se ha convertido ahora en el objetivo operativo».
Mientras milicias respaldadas por Irán intensifican ataques con drones en Irak y Siria, y los hutíes reivindican nuevas ofensivas contra Israel, la comunidad internacional observa con preocupación cómo la diplomacia pierde terreno frente a posturas más confrontativas.
En este contexto, el mundo enfrenta una policrisis donde la energía, las finanzas y la geopolítica están profundamente interconectadas.
