Nouriel Roubini advierte: guerra con Irán podría redefinir inflación y tasas de interés

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La escalada del conflicto con Irán vuelve a colocar al petróleo y a la inflación en el centro del escenario macroeconómico global. Para Nouriel Roubini, el verdadero riesgo no es solo el impacto inmediato del alza del crudo, sino cómo ese shock puede alterar las expectativas y condicionar la respuesta de los bancos centrales.

El economista plantea que no todos los episodios inflacionarios son iguales, y que entender esa diferencia es clave para anticipar el rumbo de las tasas de interés.

En un contexto donde el petróleo amenaza con consolidarse por encima de los 100 dólares por barril, la incertidumbre se traslada rápidamente desde los mercados energéticos hacia toda la economía.

Tres escenarios de inflación: la clave está en las expectativas

Roubini distingue tres tipos de inflación. El primero es un aumento temporal de precios que tiende a disiparse sin mayores consecuencias.

El segundo implica un incremento permanente en el nivel de precios, pero con expectativas inflacionarias aún controladas. En ambos casos, la estrategia de los bancos centrales sería mantenerse en pausa, sin necesidad de ajustar agresivamente las tasas.

El problema surge con el tercer escenario: cuando la inflación comienza a alimentarse de expectativas desancladas. En ese punto, la dinámica cambia por completo. Si los agentes económicos empiezan a anticipar inflación persistente, los bancos centrales -incluida la Reserva Federal– se ven obligados a subir tasas para evitar que el fenómeno se vuelva estructural.

El factor determinante para saber en qué escenario se está será la duración del conflicto y, especialmente, el comportamiento del petróleo. Si los precios se mantienen elevados durante varias semanas, el riesgo de entrar en ese tercer escenario aumenta significativamente.

Petróleo, consumo y señales de enfriamiento económico

Más allá de la teoría, los primeros efectos ya comienzan a sentirse en la economía real. Roubini advierte que si el petróleo se mantiene por encima de los 100 dólares hasta finales de abril, el impacto sobre la inflación será mayor y también comenzará a afectar el crecimiento. Sin embargo, considera que todavía no es suficiente para desencadenar una recesión.

Aun así, algunos indicadores ya muestran deterioro. La confianza del consumidor en Estados Unidos cayó a 55,5 en marzo, su nivel más bajo de 2026, tras borrarse el optimismo previo a la escalada militar. Las expectativas sobre las finanzas personales también retrocedieron un 7,5%, reflejando un ajuste generalizado en la percepción económica.

En paralelo, los datos preliminares del PMI manufacturero apuntan a una desaceleración de la actividad, mientras que el impacto más visible se da en el consumo cotidiano.

Para Gary Cohn, el aumento del precio de la gasolina funciona como un shock directo sobre el ingreso disponible. Cada dólar adicional en el tanque se traduce en menor capacidad de gasto en otros rubros.

A pesar de este escenario, los mercados bursátiles han mostrado resistencia, lo que sugiere que los inversores aún no descuentan un deterioro profundo de la economía.

Sin embargo, la evolución del petróleo y del conflicto será determinante para saber si se trata de un shock transitorio o del inicio de una nueva fase de presión inflacionaria sostenida.

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