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Espacio patrocinadoDurante una reciente entrega de la columna Contexto Global de CriptoTendencia relatábamos que el conflicto en Medio Oriente había entrado en una nueva etapa. Se trata de una más terrible y que podría significar el golpe de gracia para que la economía mundial entre en recesión.
No se trata de una exageración, sino de un hecho que se desató completamente durante la jornada de este jueves.
Desde el 28 de febrero, cuando EE. UU. e Israel atacaron a Irán, los misiles apuntaron centros y bases militares de ambos bandos. Aunque hubo daños a civiles, el epicentro fueron los objetivos militares.
Sin embargo, esa dinámica cambió radicalmente durante las últimas horas, cuando Israel atacó la plata de procesamiento de gas más grande de Irán, South Pars. Teherán denunció de inmediato que se trataba de una línea roja que sus enemigos se arrepentirán de haber cruzado.
Las represalias persas no se hicieron esperar tras pedir que se evacuara el personal de centros energéticos en Arabia Saudita, Catar y Emiratos Árabes Unidos que serían atacados de inmediato.
El primero de esos objetivos fue impactado hace pocas horas en Catar, específicamente en la ciudad de Ras Laffan. Se trata de uno de los tres mayores centros industriales del emirato y líder mundial en procesamiento y exportación de gas natural licuado. Las consecuencias fueron inmediatas en los mercados.
Financial Times reporta que esto lleva a que los inversores anticipen una situación de crisis energética prolongada y de allí la caída de las acciones, bonos y metales.
Otros puntos de escalada del conflicto en Medio Oriente
Las imágenes apocalípticas en Catar de las que habla FT no son las únicas de esta respuesta iraní a la escalada del conflicto en Medio Oriente. Según reportes de medios locales, objetivos energéticos fueron alcanzados en los mencionados países, además de Kuwait.
En Arabia Saudita, misiles y drones persas impactaron en refinerías de SAMREF en el puerto de Yambu (Mar Rojo). Se trata de una empresa de propiedad conjunta de Aramco y ExxonMobil que procesa unos 400.000 barriles de petróleo al día. Por ahora se están calculando los daños.
En EAU, se alcanzaron dos objetivos: el primero de ellos fue el complejo Habshan, el mayor centro de procesamiento de gas del mundo, y el yacimiento de petróleo y gas de Murban Bab. Lo más reciente que se sabe es la suspensión de actividades en esos complejos como consecuencia.
Mientras tanto, en Kuwait se reportaron ataques con drones en las refinerías de Mina al-Ahmadi y Mina Abdullah que procesan un millón de barriles de petróleo por día. Tras los impactos se reportaron fuertes incendios y la suspensión de actividades.
Como se puede notar, el ataque de Israel contra la infraestructura de gas iraní empeoró la perspectiva para la economía mundial. Esto lleva a que el conflicto en Medio Oriente avance hacia una nueva etapa de destrucción económica total, algo que al parecer no estaba en los planes de EE. UU. y de Irán.
Tras la contundente represalia persa, el presidente estadounidense, Donald Trump, prometió «hacer estallar» los centros energéticos iraníes.
Consecuencias para la economía y los mercados
El cierre del Estrecho de Ormuz ciertamente impedía el comercio y afectaba seriamente la economía global. Sin embargo, con diplomacia se podía resolver el problema de manera relativamente rápida. No obstante, ahora Irán está destruyendo infraestructura sensible, la cual es costosa y requiere años para recuperarse.
Esta es la razón de que los principales índices coticen este jueves en números rojos en la bolsa estadounidense. Paralelamente, los precios del oro, la plata y otros metales se contraen agudamente y el petróleo Brent supera los $111 con un impactante +4%.
Expertos como el negociador británico en Ginebra, Jonathan Powell, denuncian que EE. UU. pudo evitar esta situación, pero sus enviados se dedicaron a boicotear lo que él califica como «las propuestas sorpresivamente razonables» de Irán.
El empeño de ir a la guerra ahora metió a la economía mundial en un callejón sin salida y la derrota de Irán comienza a verse como un hecho poco probable cada día que se extiende el conflicto en el Medio Oriente a pesar de que los estadounidenses aseguran que todo marcha según lo previsto.
