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El dólar estadounidense registró un fuerte avance en los mercados internacionales este lunes, alcanzando su nivel más alto en tres meses frente al euro, en medio de una creciente tensión geopolítica en Medio Oriente que amenaza con interrumpir el suministro global de energía.
El movimiento se produjo mientras los precios del petróleo superaban los $100 por barril y los mercados bursátiles retrocedían, generando un nuevo episodio de búsqueda de activos refugio por parte de los inversores.
De acuerdo con datos del mercado cambiario, el dólar subió 0,8% frente al euro hasta $1,1525, su nivel más alto desde noviembre. Frente al yen japonés también avanzó casi 0,4%, alcanzando los 158,48 yenes durante la sesión asiática.

El petróleo vuelve a dominar el escenario macroeconómico
El detonante de este movimiento ha sido el repunte del petróleo, con el Brent y el crudo estadounidense superando los $108 por barril, niveles que históricamente generan presión sobre el crecimiento económico global.
Según explicó Bob Savage, jefe de estrategia macro de mercados en BNY, el petróleo vuelve a actuar como el principal canal de transmisión hacia el resto de los mercados.
«El petróleo sigue siendo el canal de transmisión hacia las expectativas de inflación, las tasas de interés y los mercados cambiarios. El resurgimiento del dólar recuerda a la crisis energética de 2022», señaló Savage.
La gran incógnita para los mercados es si el conflicto actual será tratado como un shock temporal o si comenzará a descontarse una interrupción prolongada en el suministro energético global.
El dólar se fortalece como activo refugio global
El billete verde ha sido el activo refugio más sólido durante la última semana, incluso por encima del oro, que ha mostrado debilidad tras fuertes ventas en activos que habían acumulado ganancias recientes.
Joe Capurso, jefe de divisas internacionales en Commonwealth Bank, explicó que el dólar se beneficia de un doble factor estructural.
«El dólar se fortalece por su condición de refugio seguro y por el hecho de que Estados Unidos es un exportador de energía», indicó.
La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán ha aumentado la incertidumbre sobre el suministro energético mundial, especialmente tras los ataques a infraestructura energética y buques en el estratégico estrecho de Ormuz.
El mercado teme una interrupción del suministro energético
El conflicto ya ha provocado la suspensión de aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural, según estimaciones del mercado energético.
La situación podría agravarse si los productores del Golfo deciden suspender sus exportaciones.
El ministro de Energía de Qatar advirtió recientemente que todos los productores de la región podrían verse obligados a detener envíos en cuestión de semanas, lo que podría impulsar el petróleo hasta los $150 por barril.
Un escenario de ese tipo tendría profundas implicaciones macroeconómicas, ya que el encarecimiento de la energía funciona como un impuesto global sobre el crecimiento y alimenta presiones inflacionarias.
Inflación, tasas de interés y mercados en alerta
El repunte del petróleo también complica el panorama para los bancos centrales, que podrían mostrarse más cautelosos a la hora de reducir tasas de interés si las presiones inflacionarias vuelven a intensificarse.
Aunque los débiles datos de empleo en Estados Unidos publicados el viernes habían aumentado brevemente las expectativas de recortes de tasas, ese escenario perdió fuerza al inicio de la semana.
En paralelo, los futuros del S&P 500 caían alrededor de 1,6%, reflejando el aumento de la aversión al riesgo en los mercados financieros.
Con el dólar fortaleciéndose, el petróleo al alza y los mercados accionarios bajo presión, los inversores enfrentan ahora una pregunta clave: si el conflicto en Medio Oriente será un shock temporal o el inicio de una nueva crisis energética global.

