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Este viernes, el precio de Bitcoin experimenta una corrección significativa en lo que parece significar el fin del reciente rally de alivio. Tras alcanzar un pico local de $74.051 recientemente, la moneda no pudo sostenerse encima del soporte clave de los $70k. La caída está estrechamente relacionada con la situación de volatilidad generada por el miedo que deriva de la situación en el Medio Oriente.
Este retroceso de la mayor de las criptomonedas parece estar en sintonía con las recientes advertencias de algunos importantes analistas. Por ejemplo, el exCEO de BitMEX, Arthur Hayes, aseguró que el impulso de la moneda de las últimas horas era posiblemente un «rebote de gato muerto».
Paralelamente, desde el gigantes financiero JPMorgan, una nota a los clientes advertía que la situación con la moneda se debe abordar con cautela. Los estrategas del banco señalaron que el empuje de los activos de renta variable suponía que la guerra a gran escala de EE. UU. e Israel contra Irán era de corta duración. En tanto, una prolongación de ese conflicto más allá de los estimados podría provocar ventas.
Todo esto ha tendio una incidencia directa en el ánimo de los inversores, sobre todo entre las carteras de Wall Streeet. Esto último se manifestó con el descenso del tráfico de capitales hacia los fondos cotizados de bolsa (ETF) al contado de BTC durante la jornada del jueves. Según datos del portal Farside Investors, tras tres jornadas seguidas con flujos de entradas combinados de $1.145 millones, los tenedores solicitaron reembolsos el jueves.

El rally de Bitcoin se frenó como consecuencia de las salidas de los ETF
El reciente repunte del precio de Bitcoin estuvo enteramente provocado por la reanimación de los inversores de Wall Street. Esto provocó que los flujos de entrada en los ETF ejercieran presión de compra sobre el precio de la moneda digital pionera. En consecuencia, la reversión de la línea de movimiento de los flujos puso fin al rally de Bitcoin, al menos de momento.
La situación en el Medio Oriente parece que no está cerca de terminarse. Los bombardeos con misiles y drones entre ambos bandos continúa causando estragos en los mercados estratégicos de materias primas. Sin embargo, esta es solamente una parte del problema.
A medida que pasan los días, la situación sobre la cadena de suministro global empeora como consecuencia del cierre del estrecho de Ormuz. Esto genera retrasos en el comercio marítimo y no solamente de hidrocarburos, sino también de todo tipo de mercancías que diariamente transitan por esa arteria comercial. De tal manera, la prolongación de la guerra es vista como una pesadilla por parte de los activos de renta variable.
El atasco comercial, combinado con la destrucción de las fuentes de materias primas como el petróleo y el gas podría tener efectos devastadores para la economía global. Uno de los primeros efectos tiene que ver con los precios. La escasez de productos y del combustible para hacer posible la circulación de mercancías terminarán por provocar un fuerte repunte inflacionario.
Bajo estas condiciones, era de esperarse que el rally de Bitcoin terminara en cualquier momento. La parte más preocupante es que cada día que se extiende la guerra, la destrucción de capacidad productiva de petróleo y sus derivados se agudiza, haciendo que las proyecciones de recuperación postconflicto sean más complejas, costosas y lentas.

















