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Espacio patrocinadoEl estratega senior de materias primas de Bloomberg Intelligence, Mike McGlone, planteó un escenario bajista para BTC al señalar que un retorno hacia los $10.000 podría representar una «reversión normal» dentro del comportamiento histórico del activo.
El análisis surge en un contexto de creciente incertidumbre macroeconómica y señales de agotamiento en activos de riesgo tras varios años de expansión impulsada por liquidez global.
La advertencia reavivó el debate sobre la naturaleza cíclica de BTC y su correlación con los mercados tradicionales, especialmente en momentos en los que el activo vuelve a mostrar dinámicas propias de instrumentos de alto beta.
Teoría de la reversión hacia el precio medio histórico
Según McGlone, BTC habría iniciado una fase descendente que podría extenderse hasta niveles cercanos a $10.000, una zona que durante años funcionó como precio de equilibrio antes de las distorsiones generadas por la pandemia y los estímulos monetarios globales.
El analista sostiene que este nivel representa uno de los rangos de negociación más relevantes desde 2019, lo que lo convierte en un posible punto de convergencia si el mercado entra en una fase prolongada de normalización.
El informe también destaca que la evolución del S&P 500, utilizado en el análisis con un multiplicador comparativo frente a BTC, podría ayudar a explicar el comportamiento del activo digital. Si las acciones estadounidenses alcanzaron su techo cíclico, los activos más especulativos tenderían históricamente a experimentar correcciones más profundas.

La hipótesis parte de la premisa de que BTC continúa funcionando como un activo de riesgo altamente sensible a las condiciones macroeconómicas, en particular a la liquidez global y al apetito por riesgo financiero.
Beta elevada y competencia creciente dentro del mercado cripto
El análisis de McGlone subraya que BTC mantiene características propias de activos con beta elevada, lo que amplifica tanto los movimientos alcistas como las caídas en comparación con el mercado tradicional. En este marco, una reversión hacia la media histórica sería coherente con ciclos previos del activo.
Otro elemento mencionado es el crecimiento del número de criptomonedas competidoras, lo que introduce presión estructural adicional al diversificar el capital dentro del ecosistema digital. A ello se suman factores macro y políticos, como cambios regulatorios y el entorno electoral en Estados Unidos, que podrían actuar como catalizadores de volatilidad.
Desde esta óptica, una corrección profunda no implicaría necesariamente el fin de la narrativa de BTC, sino una fase de ajuste tras un período prolongado de expansión.
Un debate abierto sobre el futuro del ciclo de Bitcoin
Las proyecciones de McGlone contrastan con visiones más optimistas que interpretan las caídas prolongadas como etapas de acumulación dentro de ciclos alcistas mayores. No obstante, su análisis refleja una postura cada vez más extendida entre estrategas macro: la posibilidad de que los mercados atraviesen una etapa de normalización tras años de liquidez extraordinaria.
El escenario planteado no constituye una predicción definitiva, sino una evaluación basada en patrones históricos de reversión hacia la media observados en activos financieros de alta volatilidad. Para BTC, cuya trayectoria se caracterizó por ciclos extremos, el debate gira ahora en torno a si el mercado enfrenta una corrección dentro de una tendencia estructural alcista o el inicio de un ajuste más profundo.
En cualquier caso, el análisis refuerza la creciente interconexión entre BTC y los mercados financieros tradicionales, consolidando su papel dentro del panorama macroeconómico global.

















