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Bitcoin no está subiendo con euforia. Tampoco está cayendo con pánico. Está haciendo algo más difícil de interpretar: está absorbiendo.

Tras la capitulación del 6 de febrero, cuando el precio alcanzó los $60,000, el mercado respondió de manera intensa, rebotando cerca de un 20%. Posteriormente, experimentó una corrección y terminó estabilizándose. No se produjo un short squeeze agresivo ni una ola de liquidaciones en cadena. Ocurrió algo diferente: el miedo dejó de intensificarse.

Y eso, en los mercados, es una señal.

El mercado ya no paga por protección extrema

Durante meses, el ecosistema cripto operó bajo un mismo reflejo: cubrirse. La volatilidad implícita se mantuvo elevada, la demanda por puts dominaba el mercado de opciones y el sesgo 25-delta reflejaba una inclinación defensiva clara. Los operadores estaban dispuestos a pagar una prima significativa por protección ante escenarios de caída.

Esa dinámica cambió.

La volatilidad implícita se comprimió por debajo de 50 en las principales expiraciones de febrero, algo que no ocurría desde el inicio del mes. El skew 25-delta dejó de mostrar un posicionamiento put-heavy extremo y regresó hacia niveles más equilibrados, alrededor de -5,5. En términos simples: los traders dejaron de sobrepagar por miedo inmediato.

No significa optimismo desbordado. Significa que el mercado dejó de anticipar un colapso inminente.

Sin euforia, sin apalancamiento excesivo

Otro dato clave es la normalización de los funding rates. No hay un exceso de apalancamiento largo impulsando el rebote. Tampoco hay presión masiva de cobertura. El entorno actual no es el de una recuperación alimentada por liquidaciones forzadas, sino el de una estabilización progresiva.

Al mismo tiempo, cerca de 18.400 BTC salieron de exchanges en la última semana, reduciendo liquidez disponible para venta inmediata. Los holders de largo plazo volvieron a incrementar su oferta retenida, alcanzando 14,3 millones de BTC tras varios meses de distribución. Mientras tanto, los flujos de ETF siguen mostrando debilidad estructural.

Es decir: el institucional no lidera. El mercado spot absorbe.

La fase más difícil de leer

Las fases de pánico son ruidosas. Las fases de euforia son evidentes. Las fases de absorción son incómodas porque no ofrecen narrativa clara.

Bitcoin hoy se mueve dentro de un rango amplio, contenido entre niveles estructurales relevantes. Pero más allá del precio, lo que cambió es el pulso emocional. El mercado dejó de cotizar miedo extremo. No está convencido del alza, pero tampoco está dispuesto a seguir pagando por el desastre.

En los ciclos anteriores, este tipo de transición marcó el paso del capitulation phase a la base estructural. No garantiza una ruptura alcista inmediata. Sí sugiere que el pánico ya fue procesado.

Y cuando el miedo deja de cotizar, el mercado comienza a prepararse para algo distinto.

-Mr. Market

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