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Hay momentos en los mercados en los que el peligro no aparece con violencia. No hay pánico, no hay titulares alarmistas ni ventas desordenadas. Todo parece funcionar demasiado bien. Justamente ahí es donde el riesgo empieza a acumularse.
Los datos actuales de sentimiento y posicionamiento en Wall Street reflejan ese escenario con claridad.
El BofA Bull & Bear Index alcanzó los 9,6 puntos, uno de los niveles más elevados de los últimos 20 años y entre los más altos registrados en las últimas dos décadas y media. No es una lectura neutral: históricamente, este rango coincide con episodios de optimismo extremo y baja percepción del riesgo.
El mercado no se rompe por miedo, se ajusta por exceso de confianza
Este indicador no mide precios ni proyecciones macroeconómicas, mide comportamiento. Y cuando se sitúa en niveles tan elevados, lo que muestra es un mercado ampliamente posicionado en la misma dirección.
En ese contexto, el problema no es que falten buenas noticias, sino que ya estén todas descontadas. El margen de sorpresa positiva se reduce, mientras que cualquier evento negativo -por menor que sea- tiene un impacto desproporcionado.
Cuando la confianza se vuelve consenso, la fragilidad aumenta.
Posicionamiento extremo, equilibrio inestable
A lo largo de los últimos 25 años, los picos del Bull & Bear Index no anticiparon colapsos inmediatos, pero sí marcaron zonas donde el mercado quedó expuesto. No hacía falta una crisis estructural para provocar correcciones: bastaba un dato inesperado, un cambio de narrativa o una señal que obligara a recalibrar expectativas.
Un mercado tan cargado necesita que todo salga bien para sostenerse. Esa es, precisamente, su mayor debilidad.
La advertencia no es un pronóstico
Este tipo de señales no buscan anticipar fechas ni magnitudes. Funcionan como recordatorio. El riesgo no desaparece cuando los precios suben; simplemente deja de ser tenido en cuenta.
La historia muestra que los ajustes más rápidos suelen llegar cuando la complacencia alcanza niveles extremos y la vigilancia se relaja. No porque el mercado esté débil, sino porque dejó de estar atento.
-Mr. Market


















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