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Este jueves, Bitcoin profundizó su caída y comenzaron a materializarse los escenarios más pesimistas para su precio. Al momento de redactar esta nota, con la bolsa estadounidense cerrada y a la espera de la apertura en Asia, el activo digital se cotiza por debajo de los $63.000, según datos de CoinMarketCap.
Ante este escenario de fuerte destrucción de capital, la comunidad cripto se pregunta qué ocurrió realmente. ¿Fue un movimiento sorpresivo? ¿El BTC había dado señales previas de lo que podía suceder? Estas y otras cuestiones fueron abordadas en un reciente foro organizado por ONG Bitcoin Argentina.
En el evento, transmitido hace pocas horas, varios expertos de la región compartieron análisis y reflexiones sobre la abrupta corrección del mercado.
Rodolfo Andragnes, director estratégico de la ONG Bitcoin Argentina, moderó el encuentro, que contó con la participación de Mariel Lang, Alfredo Roisenzvit, Manu Ferrari y Adam Dub. Desde el inicio, los panelistas coincidieron en que la caída está estrechamente vinculada al elevado nivel de apalancamiento y a factores exógenos, es decir, externos al ecosistema cripto.
Los tres motores de la caída de Bitcoin
Mariel Lang fue contundente al señalar que la etapa de euforia vivida durante 2024 y parte de 2025 quedó atrás. Según explicó, existen tres «drivers» principales detrás de la actual presión vendedora:
- Liquidez y la Fed: el entorno de liquidez global es hoy mucho menos favorable que el del año pasado. Los balances no están ofreciendo el oxígeno necesario para sostener un rally prolongado.
- El factor arancelario: la política comercial, en particular bajo la influencia de Trump, reconfiguró el mapa del riesgo global. Bitcoin mantiene una correlación cercana al 96% con el S&P 500, lo que lo expone a los vaivenes de los mercados tradicionales.
- El efecto bumerán de los ETF: los fondos que inyectaron cerca de $56.000 millones hasta octubre de 2025 pasaron de ser un motor alcista a un amplificador de las caídas. Con un precio promedio de entrada de $84.000, muchos inversores institucionales reaccionan con pánico al ver sus posiciones en negativo.
La paradoja institucional y el espejismo del apalancamiento
A pesar del retroceso, Lang destacó una paradoja central del momento actual: la adopción institucional se encuentra en máximos históricos, con más de 200 empresas y fondos soberanos incorporándose al ecosistema.
Sin embargo, el apalancamiento actúa como una «liga» que arrastra el precio hacia abajo. El episodio del 10 de octubre fue una señal clara, cuando una venta forzada provocó una caída del 16% en apenas una hora.
«Ver madurar el activo es parte de este proceso», afirmó Lang, al comparar la volatilidad actual de Bitcoin con la prolongada etapa de lateralización que atravesó el oro durante una década.
El «juego de las sillas» en Wall Street
Para Alfredo Roisenzvit, el problema central es que Bitcoin no está siendo operado como reserva de valor, sino como un activo de riesgo puro. La liquidez que lo impulsa es mayormente especulativa. A estos nuevos actores no les interesa la escasez de los 21 millones de BTC; su foco está puesto en obtener dólares en el corto plazo.
Roisenzvit advirtió además sobre una señal preocupante: incluso los tenedores de largo plazo, históricamente reacios a vender, comenzaron a mostrar niveles de salida inusuales. Con una relación de 7 a 1 entre futuros y mercado spot, el dominio de los derivados es evidente. Sin demanda orgánica, el mercado queda expuesto a liquidaciones forzadas, sentenció.
Un ciclo diferente: el factor humano
Manu Ferrari observó que este ciclo carece del entusiasmo minorista que caracterizó a etapas anteriores. Mientras las instituciones dominan la narrativa, el inversor minorista se mantiene prudente. No obstante, remarcó que los bitcoiners con mayor experiencia no están entrando en pánico, sino evaluando estrategias para capitalizar la caída, mostrando una mayor apertura hacia herramientas financieras más sofisticadas.
Por su parte, Andragnes explicó movimientos como el desplome desde los $80.000 hasta los $70.000 desde una óptica técnica: el exceso de confianza. Cuando el consenso asume que el precio no caerá por debajo de cierto nivel y se apalanca en esa expectativa, cualquier corrección menor activa una cascada de ventas automáticas que limpia el mercado de forma violenta.
Del intercambio entre los especialistas se desprende una conclusión clara: Bitcoin atraviesa una etapa de integración plena al sistema financiero global. Esta maduración refuerza su resiliencia a largo plazo, pero también lo expone a las mismas tensiones de liquidez que afectan a las acciones tecnológicas.

















