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La criptografía cuántica acaba de cruzar un umbral histórico. Un grupo internacional de científicos logró, por primera vez, distribuir claves cuánticas independientes del dispositivo (DI-QKD) a lo largo de 100 kilómetros de fibra óptica, un avance que abre la puerta a comunicaciones digitales prácticamente invulnerables a cualquier tipo de ataque, incluso frente a futuros ordenadores cuánticos.

La revolución de la criptografía cuántica confiable

El estudio publicado en Science introduce una diferencia estructural frente a los sistemas de seguridad actuales. Mientras la criptografía convencional se apoya en algoritmos matemáticos -potencialmente vulnerables ante el avance de la computación cuántica-, la criptografía cuántica se basa directamente en las leyes fundamentales de la física para garantizar la confidencialidad de la información.

En particular, el progreso logrado mediante la técnica de distribución de claves cuánticas independiente de dispositivos (DI-QKD) resulta especialmente relevante, ya que elimina la necesidad de confiar en que el hardware utilizado sea seguro o esté libre de manipulaciones.

En este enfoque, la seguridad se sustenta en la observación directa de fenómenos cuánticos fundamentales -como el entrelazamiento y la violación de las desigualdades de Bell- y no en el funcionamiento interno de los dispositivos empleados para generar y medir las señales.

Gracias a esta metodología, los investigadores lograron que dos nodos generaran claves seguras a través de un enlace de 100 kilómetros, utilizando átomos individuales y tecnología avanzada diseñada para reducir pérdidas y ruido durante la transmisión. Este resultado multiplica por cien la distancia máxima alcanzada previamente en experimentos de DI-QKD.

Romper la barrera de la distancia

Uno de los principales desafíos del internet cuántico ha sido históricamente la distancia. Las señales cuánticas se degradan con facilidad y mantener el entrelazamiento entre partículas a lo largo de decenas o cientos de kilómetros había representado, hasta ahora, una barrera técnica difícil de superar para la distribución segura de claves.

Frente a esta limitación, el experimento logró resolver parte del problema mediante técnicas de conversión cuántica de frecuencia y métodos avanzados de supresión de errores, alcanzando tasas de generación de claves lo suficientemente estables como para pensar en aplicaciones prácticas.

Este progreso no solo confirma que la seguridad cuántica deja de ser una promesa teórica, sino que acerca de forma concreta la posibilidad de desplegar redes cuánticas metropolitanas con usos críticos en banca, salud, gobiernos e infraestructuras estratégicas.

Claves cuánticas y el fin del espionaje invisible

Con la distribución de claves cuánticas a distancias metropolitanas, el mundo se aproxima a un modelo de internet donde el espionaje deja huella y las filtraciones de datos pasan a ser detectables de inmediato, cuando no directamente imposibles.

En un escenario marcado por la competencia tecnológica global y la necesidad de proteger infraestructuras críticas frente a amenazas inéditas, este avance científico se perfila como uno de los pilares fundamentales de la ciberseguridad del futuro.

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