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En la apertura de los mercados asiáticos de este viernes, Bitcoin tocó la temida barrera de los $60.000, un nivel que históricamente ha funcionado como zona de compras de oportunidad. Al momento de la publicación, el precio rebota hasta los $64.500, confirmando que, incluso en escenarios de tensión, el mercado sigue reaccionando con fuerza en niveles clave.

Evolución del precio de Bitcoin en las últimas 24 horas. Fuente: CoinMarketCap

Como era de esperar, las explicaciones del desplome ya circulan por todos lados y se parecen bastante entre sí: incertidumbre geopolítica, menores expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal tras el nuevo nombramiento impulsado por Donald Trump, FUD renovado sobre Binance, y un largo etcétera.

Parte de todo eso influye, claro. Pero no explica lo que realmente está ocurriendo de fondo.

Los ciclos no cambian, solo cambian los titulares

En lo personal, creo que Bitcoin hace siempre el mismo recorrido, aunque cada vez con narrativas distintas. Tras un ATH fuerte -como el de $126.200 del pasado 6 de octubre-, muchos actores aprovecharon para hacer caja y esperar la corrección que permita recomprar más barato.

Esto no es el fin de Bitcoin, ni mucho menos. Es una tormenta adversa, una más de las tantas que ha atravesado en su historia. El resultado final ya lo conocemos: cuando el consenso vuelve a ser negativo y el ruido domina, el mercado suele estar más cerca del piso que del abismo. Y, sin previo aviso, aparece un nuevo máximo histórico.

Dicho esto, no se trata de optimismo ingenuo. No me tomé ninguna pastilla de positivismo. Las cartas están sobre la mesa y el escenario todavía exige cautela.

Las tres pruebas que enfrenta el mercado ahora

1. La presión sobre Strategy y Michael Saylor

Como mínimo, este movimiento va a poner nerviosos a más de uno. No se puede descartar que los $60.000 no alcancen y que el mercado intente buscar la zona de los $50.000, un nivel que, personalmente, no creo que Bitcoin pierda de forma sostenida en 2026. Aun así, la prueba psicológica existe y el mercado suele exagerarla.

2. Depuración real del ecosistema cripto

En el universo de las altcoins hay proyectos serios, pero también una enorme cantidad de propuestas repetidas o directamente basura. Cada tanto, el mercado necesita pasar la escoba, limpiar excesos y devolver el foco a lo que realmente tiene valor. Eso es exactamente lo que está ocurriendo ahora.

3. Bitcoin a prueba, una vez más

Siempre llega el momento en el que la creación de Satoshi Nakamoto debe demostrar si realmente puede desafiar al dinero fíat y sostenerse cuando el entorno se vuelve hostil. Esta no es una excepción: es parte del diseño, no un error del sistema.

La variable silenciosa: la inteligencia artificial

A todo esto se suma un factor que muchos subestiman: la inteligencia artificial. Hoy, gran parte de las fichas del mercado están puestas ahí, y las grandes tecnológicas ya empiezan a sentir el efecto. La narrativa es potente, el avance tecnológico es innegable, pero los ingresos todavía no acompañan las valuaciones.

Los inversores, sin importar el sector, siempre buscan retornos. Y, por ahora, la IA no está entregando los flujos que justifiquen tanto entusiasmo. No sé si estallará una burbuja, pero sí creo que habrá un susto grande, y ese ajuste terminará impactando indirectamente en activos como Bitcoin, aunque no sea su causa principal.

Un cierre sin épica, pero con convicción

En resumen, todavía queda turbulencia por delante. El mercado no está en calma y probablemente no lo esté en el corto plazo. Sin embargo, no tengo dudas de que el suelo está mucho más cerca de lo que parece.

Y como ha ocurrido otras veces en la historia de Bitcoin, estos momentos incómodos, cuando el miedo domina la conversación, suelen terminar siendo memorables para quienes decidieron atesorar algunos satoshis.

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