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Los resultados de Amazon correspondientes al cuarto trimestre dejaron una señal clara: en el mercado actual, cumplir no siempre alcanza. Pese a ingresos récord, crecimiento en AWS y un negocio publicitario en expansión, las acciones reaccionaron con fuerza negativa tras conocerse un guidance más débil de lo esperado y un ambicioso plan de inversión para 2026.

Las acciones de Amazon caen 11% fuera de hora. Fuente: Google Finance

La compañía anticipó un ingreso operativo para el primer trimestre de entre $16.500 millones y $21.500 millones, por debajo del consenso de Bloomberg, que esperaba $22.200 millones. Ese desvío, aunque moderado, fue suficiente para encender las alertas en Wall Street.

Resultados sólidos, expectativas más exigentes

El verdadero punto de inflexión llegó con el anuncio de capex. Amazon planea invertir más de $200.000 millones en 2026, un salto significativo frente a los $125.000 millones previstos para 2025.

El CEO Andy Jassy justificó el movimiento señalando la fuerte demanda por sus ofertas actuales y «oportunidades fundamentales» en inteligencia artificial, chips, robótica y satélites de órbita baja, con la promesa de retornos sólidos a largo plazo.

En términos operativos, el trimestre fue robusto. Amazon reportó un beneficio por acción de $1,95 sobre ingresos de $213.400 millones, apenas por debajo del EPS esperado ($1,96) pero por encima en facturación.

AWS volvió a ser el motor clave, con ingresos de $35.600 millones, superando las expectativas del mercado. El negocio publicitario alcanzó los $21.300 millones y las ventas del ecommerce se ubicaron en $83.000 millones.

El mercado castiga el gasto y no la narrativa

Sin embargo, el mercado volvió a dejar claro que hoy no solo evalúa resultados, sino disciplina de capital y visibilidad de retornos. El contexto refuerza esa lectura. Un día antes, Google también superó previsiones, pero sus acciones cayeron luego de revelar que destinará más de $185.000 millones a su expansión en IA durante 2026, frente a los $91.400 millones de 2025.

La misma dinámica se observa en el resto de las Big Tech. Meta y Microsoft anunciaron mayores inversiones en inteligencia artificial, aunque la reacción del mercado fue dispar: optimismo con Meta, ventas en Microsoft. El mensaje es consistente: el gasto en IA ya no se celebra de forma automática.

En paralelo, Amazon confirmó un recorte de 16.000 empleos como parte de un proceso de reestructuración para «reducir capas, aumentar la responsabilidad y eliminar burocracia». También anunció el cierre de tiendas Amazon Fresh y Amazon Go, con la conversión de algunas ubicaciones a Whole Foods, profundizando su repliegue en formatos físicos no estratégicos.

En lo que va del año, las acciones de Amazon acumulan una caída del 3,6%, mientras Microsoft retrocede más de 17% y Google avanza un 4,6%.

El patrón se repite en todo el sector: crecimiento real, inversiones históricas y un mercado que exige algo más que promesas. En la era de la IA, el capital ya no solo pregunta quién lidera la carrera, sino quién puede financiarla sin perder el equilibrio.

-Mr. Market

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