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Según el cofundador de Ethereum, Vitalik Buterin, los tokens de creadores o creator coins atraviesan una etapa en la que el agotamiento resulta cada vez más evidente. A su juicio, el sistema de incentivos enfrenta una crisis derivada de una prioridad excesiva en la especulación. Con el objetivo de aportar soluciones, el desarrollador compartió una serie de reflexiones sobre el rumbo que debería adoptar el sector.

En una reciente publicación en X, Buterin señaló que el problema central de los últimos diez años no ha sido la falta de contenido, sino la incapacidad de las plataformas para identificar, filtrar y promover la calidad. En ese sentido, subrayó que el ecosistema digital evoluciona a una velocidad cada vez mayor.

Desde su perspectiva, durante la década de 2010 el principal desafío era producir contenido. Sin embargo, a partir de 2020, el escenario cambia radicalmente con la irrupción de la IA, capaz de generar universos completos con una inversión mínima. En este nuevo contexto, el verdadero reto pasa a ser la curaduría, entendida no como «incentivar la creación de contenidos, sino sacar a la luz un buen contenido».

En esa línea, Buterin sostiene que una posible mejora para el sector de los tokens de creadores podría inspirarse en la estrategia de Substack. A su entender, el esquema de esta plataforma ofrece un modelo digno de análisis y adaptación.

Al observar los rankings de los autores mejor remunerados en categorías como tecnología, cultura y política, destaca que, más allá de posibles desacuerdos ideológicos, se trata de creadores de alta calidad que aportan valor al debate público y que, en muchos casos, no habrían ganado visibilidad sin la estructura que ofrece dicha plataforma.

La realidad del sistema de tokens de creadores

A diferencia del crecimiento observado en Substack, Buterin es crítico con el modelo actual de las creator coins. Al analizar plataformas como Zora o la ya extinta BitClout, identifica un patrón recurrente de fracaso: el top 10 suele estar dominado por figuras con un estatus social previamente consolidado.

En estos casos, el valor de los activos se apoya más en la fama previa que en la calidad intrínseca del contenido generado dentro de la plataforma.

El desarrollador argumenta que el éxito de Substack no se explica únicamente por su sistema de suscripción, sino por haber sido «manualmente selectivo» en sus primeras etapas. Este enfoque permitió garantizar ingresos a determinados creadores y construir un entorno intelectual de alto nivel desde el inicio.

Para corregir el rumbo, Buterin no propone eliminar los tokens, sino redefinir su función. En concreto, plantea la creación de DAO de creadores inspiradas en el modelo de Protocol Guild. Estas organizaciones no se basarían en tokens para la gobernanza, sino en un sistema de membresía donde un grupo reducido de expertos, en torno a 200 personas, decide de forma anónima quién ingresa y quién queda fuera.

Uno de los aspectos más disruptivos de la propuesta es que estas DAO no deberían ser universales, sino «opinadas». Buterin sugiere que cada grupo se especialice en un nicho concreto, como escritura extensa, video, música o incluso corrientes políticas específicas, permitiendo así que cada organización desarrolle una identidad propia y adquiera poder de negociación colectiva.

Evolución de las creator coins: de elementos de especulación a servicios de predicción

A partir de esta propuesta surge la pregunta sobre el rol que desempeñarían los tokens de creadores en este nuevo esquema. En este punto, Buterin introduce una visión más alineada con la calidad y sostiene que estos tokens deberían evolucionar desde la especulación hacia servicios de predicción.

La idea central del cofundador de Ethereum puede resumirse en los siguientes puntos:

  • Cualquier creador podría lanzar su propio token.
  • Si el creador es admitido en una de estas DAO especializadas, una parte de los ingresos generados por la organización se destinaría a recomprar y quemar los tokens del creador.
  • De esta forma, los participantes no estarían inmersos en un «juego de atención recursiva», sino apostando por identificar talento temprano que luego sería validado por la DAO.

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